domingo, 26 de abril de 2009

El impredecible señor Lovecraft

Acerca de Hongos de Yuggoth

por Juan Carlos Licastro

Dos hombres descubrieron Plutón en 1930. Uno de ellos lo hizo a través de un telescopio y se llamó Clyde W. Tombaugh. El otro, nacido en la ciudad de Providence (Rhode Island) un 20 de agosto de 1890, lo hizo en sus poemas infernales, donde moraban extraños seres llegados desde los confines del espacio. Howard Philips Lovecraft, ya que de él se trata, bautizó a ese mundo con el misterioso nombre de Yuggoth. Tombaugh obtuvo unas fotografías tomadas el 23 y el 29 de enero desde su observatorio de Arizona, dando cuenta del suceso. El universo se extendía más allá de Neptuno. El sol, desde ese nuevo planeta, se veía mil veces más tenue que desde la Tierra y su superficie era totalmente helada y tenía una luna a la que se la denominó Caronte. Lovecraft supuso la existencia de hongos sobre el suelo plutoniano. Para su libro, que no fue publicado en vida del autor, escribió 36 sonetos, algunos de ellos ciertamente inquietantes. La revista Weird Tales, en la que colaboraba asiduamente como dibujante Margaret Brundage, compró diez por 35 dólares y el Providence Journal adquirió cinco más, que se dieron a conocer posteriormente. Algunos periódicos locales, sin mayor trascendencia, divulgaron los restantes. El autor, para construirlos, había usado un tratado poético del siglo XVIII, siglo que amaba, pero su talento fue inferior al que presentarían en versos August Derleth y Clark Ashton Smith, contemporáneos suyos. En dichos sonetos se propone un pasado remoto rodeado por tinieblas y un presente amenazado. Heredero de Edgar Allan Poe, Lord Dunsany y M.R. James, quiso este escritor, odiado por su madre e hijo de un padre con tendencia a la promiscuidad, trasladarse a otros planetas y ahondar en un espacio no euclidiano. Sus viajes son cerebrales y aunque su soporte científico son las teorías einstenianas, rompe con ellas para bifurcarse en todos los senderos del tiempo. Este Lovecraft de la Nueva Inglaterra fue muy prolífico en sus escritos de carácter científico. Química y astronomía fueron ciencias desarrolladas por él en páginas del The Pawtuxet Valley Gleaner (Phoenix, Rhode Island) y en el The Tribune de Providence, entre 1897 y 1904.

Nota completa en la edición impresa de Lilith Nº 5. Sólo en librerías o por pedido.

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