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jueves, 29 de abril de 2010

Lilith:

La Vera Historia

Nada más molesto para el ser humano, animal de costumbres arraigadas si los hay, que alguien le cambie el esquema de vida, su escala de valores, sus hábitos y costumbres. Con más razón Dios, molde del que salió el hombre a su imagen y semejanza.
¿Qué podía ocurrir cuando, luego de creado el mundo, su propia criatura se le revelara hostil, cuestionadora? ¿Qué, si en medio del equilibrio divino, la mujer planteara un mejor orden, un status que considerase más justo de aplicación que el celestial?


por Rubén Sacchi

UNA CUESTION DE SIGLOS

Cuando Emile Cioran sentenció "el mero hecho de existir es tan terrible que, comparado con él, Dios es pura bagatela" planteaba una cuestión concreta: la vida podría provenir de la divinidad, pero tal entelequia sólo sería pasible, no ya de superarse sino al menos de paliarse, dando la espalda a la existencia o no del creador en cuestión, ya que la propia supone por sí misma un universo difícil de digerir. Pero la disquisición del filósofo rumano no era novedosa. Miles de años antes de Cristo, Lilith, la primera mujer, pateaba el tablero del génesis y decidía que vivir era más importante que amar al dios que la había creado. Transgrediendo así el primer y fundamental mandamiento, mucho antes que Moisés, en el monte Sinaí, recibiera las tablas de la ley.
Desde que el mundo es mundo, no hay crecimiento individual si no se rompe con el esquema paterno. Si no se tuerce el mandato ancestral. La disyuntiva es: prolongar la vida de nuestros padres o vivir la propia, inventarla y recrearla a cada instante. Y esa fue su decisión. Pero Lilith no se quedó allí. La ruptura del modelo incluía la figura del macho dominante. Figura continente que limitaba el ejercicio pleno de su vida, su goce, su placer.
En pos de su independencia, renunció a la protección masculina, al hogar y, sobre todo, a la familia tradicional, eje en el que gira la estructura burguesa de la sociedad y se origina un sistema de explotación basado en el poder y la discriminación.

Más allá de las distintas leyendas que dieron origen al mito, Lilith simboliza hoy la igualdad de la mujer en una sociedad que aparenta darle libertad y participación, pero sólo enmascara su intención de metamorfosearla en objeto de consumo suntuario. Lilith: la condenada. La rebelde e insatisfecha se ha multiplicado en cientos de mujeres que dieron su felicidad y hasta la vida, por un mundo justo, más digno de ser vivido.

PALABRA DE DIOS

"Y creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra; y los bendijo Dios, diciéndoles: Procread y multiplicaos, y henchid la tierra"(1). Estas palabras, tomadas textuales de La Biblia, nos dan una imagen clara de la creación: hombre y mujer en un mismo acto, igual mandato y una sola bendición. Este matrimonio primordial, ejemplo de la perfección celestial, debía ser, por ende, el paradigma de la felicidad. Pero no fue así. Adán y Lilith nunca encontraron la paz ya que ella, considerándose su igual, no quería adoptar la postura recostada debajo de él durante el acto sexual. Exclamaba: "¿Por qué he de recostarme debajo de ti? Yo también fui hecha de polvo y, por consiguiente, soy tu igual".
Lilith acudió a Dios con sus reclamos de igualdad y éste, por toda respuesta a sus planteos, le impuso la orden de sumisión. Ella postulaba su igualdad por provenir del mismo barro y respirar el mismo aliento, por lo que no acató la directiva divina. No era débil ni inferior, no dependía de los favores de Adán y, antes de someterse y renunciar a sus principios, decidió abandonar el Paraíso.

EL BIG BANG DEL EDEN

La tradición judía, al igual que muchas culturas de la antigüedad, da un valor esencial a la palabra. Considera que todo nombre verdadero abarca las características de lo que alude, por añadidura es posible conocer su esencia, lo que permite adquirir sobre lo nombrado un poder especial. De allí que a Dios se lo considere El Innombrable y sólo se lo pueda sustantivar en forma genérica, ya que mencionarlo equivaldría a un acto de soberbia superlativa. Su verdadero nombre, que nadie conocía, fue revelado a Lilith por el Supremo, víctima de su seducción. Dios le dio alas, a semejanza de los súcubos y así pudo abandonar el Paraíso. Lilith se estableció, desde entonces, en una cueva a orillas del Mar Rojo.
En su nueva residencia tiene como amantes a los Demonios del mundo y desova cientos de miles de nuevos Demonios. Allí llegan en su búsqueda Senoy, Sansenoy y Semangelof, tres ángeles que el Creador envió con la misión de llevarla de vuelta al Edén, so pena de ultimar cien de sus hijos-demonio por cada día que mantuviera su negativa. Lilith decide que esa suerte, aún, es mejor que la vuelta. Los ángeles cumplen su amenaza y ella, furiosa, ruge un juramento que hasta el propio Yahvé escucharía: en venganza por su dolor, mataría a los hijos de Adán, atacaría a los niños y a sus madres durante el nacimiento. Vaticinó también que los recién nacidos niñas estarían en peligro por veinte días y por ocho los varones. Y fue más allá, para compensar la pérdida de sus vástagos, dijo que atacaría en sueños a los hombres para robarles su semen, con el que daría nacimiento a más niños-demonio, que ocuparían el lugar de los asesinados.
Dios no podía contener la tristeza de Adán, por lo que se dijo: "No es bueno que el hombre esté solo, voy a hacerle una ayuda proporcionada a él."… "Hizo pues, Yahvé Dios caer sobre el hombre un profundo sopor; y dormido, tomó una de sus costillas, cerrando en su lugar con carne, y de la costilla que del hombre tomara, formó Yahvé Dios a la mujer, y se la presentó al hombre. El hombre exclamó: 'Esto si que ya es hueso de mis huesos y carne de mi carne'"(2).

LA LILITH MESOPOTAMICA

El origen de Lilith tiene múltiples teorías. La palabra lil, en sumerio, significa aire; el término más antiguo que se encontró es la palabra lili, cuyo plural es lilitu, que en la referida lengua puede definirse como equivalente a espíritu. En muchas culturas la misma palabra que, utilizada para nombrar aire o aliento, se empleaba para espíritu. De ahí su emparentamiento a la figura demoníaca del súcubo, ya en esa antigua ­civilización.

Juan José Abenza nos cuenta que, según la creencia babilonia, los dioses primeros emergieron del Mar Gigante localizado en los cielos, extensión interminable que representaba el Gran Caos del Abismo. Eran llamados los Ab-Zu y constituían poderes estelares conectados con la Gran Profundidad directamente. Quienes seguían su voluntad, los An-Zu, eran poderes lunares y estaban en conexión con el aire del cielo nocturno.
Los más importantes entre estos eran los Abgal, siete semidioses que emergieron de las aguas del Abismo y que fueron creados de ambos sexos a la vez. Lilith era el lado femenino de uno de los espíritus del viento nocturno perteneciente a un grupo de espíritus guías benevolentes llamados Lili (Lilitu) o Lama (Lamatsu). Eran los encargados de guardar las puertas que separaban el plano físico del espiritual y sólo a través de las cuales podía atravesarse de uno a otro. Se hallaban a la entrada de los templos. Lilith, como guía hacia la sabiduría de la inmortalidad, era representada llevando los anillos de Shem, los símbolos más antiguos para mostrar que alguien ha pasado a la inmortalidad cruzando el Submundo y así alcanzar la sagrada sabiduría del Arbol del Conocimiento.
Como guardiana y dispensadora de los misterios del templo, Lilith era la original Mujer Escarlata, y su sacerdotisa realizaba magias sexuales con el resto de sacerdotes y nobles para obtener transformaciones espirituales que le llevasen a la iluminación, además de la regeneración del cuerpo físico para prolongar su vida. Estos misterios incluían un tipo de alquimia física realizado con la sangre que la sacerdotisa eliminaba a través de la menstruación. Aunque originariamente el término Mujer Escarlata se refería a la sangre menstrual, pronto se mezcló con otro símbolo de poder divino: el pelo rojo, ya que muchas culturas de la antigüedad creían que, quien lo poseía, tenía algún antepasado ya ángel, ya demonio, lo que era indicador de un mayor poder, tanto físico como espiritual.
Una representación de un Lamatsu la muestra con cabeza de leona, llevando una serpiente en cada mano en el bote de los dioses que cruza el Submundo.

De esta época datan sus primeras apariciones en escena y es allí donde se enraíza la concepción hebrea, tal vez durante el cautiverio de este pueblo en Babilonia (año 600 a.C.). Se la conocía también como Ardat Lili, nombre proveniente de la palabra ardatu que definía a una doncella joven. Por definición y unidad de conceptos era un demonio en forma de joven mujer, de hábitos nocturnos, que atacaba durante el sueño a los hombres. Se le atribuían los sueños eróticos, además de las eyaculaciones ­nocturnas involuntarias.

En Asiria, Lamatsu, se sindicaba hija de Anu, dios del cielo, quien se introducía durante la noche en las casas para robar o matar bebés en sus cunas o, incluso, antes de nacer. La muerte súbita infantil y el aborto natural, a falta de explicaciones científicas, se asociaban a su accionar. Lamatsu también podía atacar a adultos trayéndoles enfermedad, esterilidad, pesadillas o chupando la sangre de los más jóvenes. Para protegerse de su intervención, las mujeres embarazadas usaban amuletos de Pazuzu, un dios maligno que, según la leyenda, había vencido a Lamatsu.

El "Cantar de Gilgamesh”, considerado uno de los libros más antiguos (año 2700 a.C.) relata la historia de un demonio femenino, tomado como la misma Lilith, que ­reside en el Arbol de la Vida de la diosa Inanna, por lo que su crecimiento y ­producción se ve afectada. El héroe la obliga a salir y huir al desierto. Puede leerse en su ­prólogo:
"Despues de diez años, el árbol había madurado. Pero mientras tanto, ella seguía consternada pensando que sus esperanzas no podrían cumplirse porque durante aquel tiempo un dragón había construido su nido al pie del árbol, el pájaro-zu estaba cuidando a su cría en lo alto y el demonio Lilith había construido su casa en el medio. Pero Gilgamesh, que había oido las plegarias de Inanna vino a su rescate. Cogió su pesado escudo mató al dragón con su hacha de bronce pesado que pesaba siete talentos y siete minas. Entonces el pájaro-zu voló hacia las montañas con su cría, mientras Lilith, petrificada por el miedo derribó su casa y voló hacia el desierto".

La asimilación de las costumbres de cómo desarrollaban las prácticas sexuales las sacerdotisas seguidoras de la diosa griega Hécate, habrían compuesto también parte de esta leyenda. (3)

LA LILITH HEBREA

Aunque sus primeras apariciones fueron en la Mesopotamia, la leyenda toma más fuerza en la tradición judía. El nombre Lilith, proviene aquí de la palabra layil, que ­significa noche. Su historia de creación, disconformidad y huida del paraíso está relatada en el "Alfabeto de Ben Sirah", escrito entre los años 600 y 1100 de nuestra era y es sostenida por la “Kábala”.
No es de extrañar que un pueblo, del que bien sabemos de la rigidez de costumbres, tradiciones y cumplimiento de sus preceptos religiosos en los practicantes ortodoxos de la fe, utilice la figura de Lilith para adjudicarle una serie de culpas que, de otra manera, recaerían en quienes consideran faltas mortales los meros pensamientos o sueños lujuriosos.

También se la menciona en los "Manuscritos del Mar Muerto", con una cita en plural: "Y yo, el Sabio, declaro la grandeza de su resplandor en orden a asustar y espantar a todos los espíritus de los ángeles de la destrucción y los espíritus bastardos, demonios, Lilitas, búhos y chacales y aquellos que atacan inesperadamente para llevar por mal camino al espíritu del conocimiento…" (4)
Una religión monoteísta, de un sólo dios masculino, que rompe la tradición de la Diosa Madre arraigada en las culturas primitivas, no puede aceptar que el fruto de la creación sea hombre y mujer. Hay quienes aseguran que las Sagradas Escrituras han suprimido la figura de Lilith; que, a través de los siglos y bajo el mandato de bulas y concilios, la historia fue modificada. No hay pruebas al respecto, pero de todos modos quiero reproducir aquí la premonición del profeta Isaías en un versículo del “Viejo Testamento”: “Perros y gatos salvajes se reunirán allí, y se juntarán allí los sátiros. También allí Lilit descansará y hallará su lugar de reposo”. (5)

NUESTRA LILITH

Cuando en 1978 leí "El horror de Red Hook", del maestro Howard Phillip Lovecraft, descubrí por primera vez el nombre de Lilith. Estaba por editar una revista y decidí que se llamara así. A partir de ese pequeño hito, se han sucedido infinidad de referencias, desde el “Talmud” a la “Torah”. Es el asteroide 1811 de los astrónomos y el punto vacío que representa La Luna Negra de los astrólogos. Es quien sedujo a Adán para engendrar a Caín, la mujer con cuerpo de serpiente, que tienta a Eva con la manzana y habita los frescos de Miguel Angel en la Capilla Sixtina, y la esposa de Asmodeus, rey de los demonios. Es la Reina de Sheba, de la cual sospechaba Salomón y la compañera de Samael, Satanás, Lucifer o El Angel Caído. Es la Lamia de los griegos y la Brunilda de los Nibelungos.
Pero para nosotros fue algo menos mitológico aunque con igual contundencia simbólica. Significó la libertad. La libertad de elegir. La resistencia a quienes, erigidos en dioses, nos indicaban un modelo de vida donde "el silencio es salud" y "los argentinos somos derechos y humanos". Fue una barricada de independencia y sentido crítico. En síntesis, Lilith fue y sigue siendo una cuestión ética.

NOTAS

(1) La Sagrada Biblia. -10ma. edición-  Versión  directa de las lenguas originales por Eloino Nacar Fuster y Alberto Colunga Cueto, O.P. Génesis, 1, 27-28.
(2) Id. Génesis, 2, 18, 21-23.
(3) "Las hechiceras griegas que adoraban a Hécate eran partidarias de colocarse encima… y así se ve en las primitivas representaciones sumerias del acto sexual". Robert Graves.
(4) Manuscritos del Mar Muerto, 4Q510 frag. 11.4-6a //frag. 10-1f). Son unos 600 rollos escritos sobre cuero y papiro, encontrados a partir de 1947 en 11 cuevas de Jordania, en la región de Qirbet Qumran. Allí se encontraron dos de las copias más antiguas conocidas del Libro de Isaías, donde se menciona a Lilith (años 200 a.C. a 68 d.C.)
(5) Id.(1) Isaías, 34,14.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Ultima cena

por Rubén Sacchi

Eran tiempos
en que el hombre,
en hordas salvajes,
arrasaba a su paso
montañas y planicies,
buscando satisfacer
su famélica existencia.

Fue entonces que el Maestro
presentóseles y dijo:
“Estos son
mi cuerpo y mi sangre,
quien tenga hambre y sed
será saciado”.

Y el pueblo,
que no entendía de parábolas,
comió y bebió
hasta acabarlo.

Hoy
andan buscando al Padre
(quien huye desesperado)
a fin de culminar
semejante festín.

Poema incluído en la edición impresa de Lilith Nº 2. Sólo en librerías.

Soledad Barret:

La masacre de la chacra de Sao Bento

por Marcelo Astudillo

"Cada gota de sangre derramada en un territorio bajo cuya bandera no se ha nacido es experiencia que recoge quien sobrevive para aplicarla luego en luchar por la ­liberación de su lugar de origen".
Ernesto Guevara

Soledad Barret Viedma nació en Asunción del Paraguay el 6 de enero de 1945. Ya de pequeña debió sufrir las persecuciones de las que fue objeto su padre por sus ideas políticas, como antes lo había sido su abuelo, Rafael Barret, uno de los más ­importantes escritores paraguayos y figura emblemática de la cultura de ese país, en el que sólo ­residió 6 años y, la mayoría de los mismos, preso por sus actividades "subversivas".
Cuando tenía tres meses de edad su familia debió huir a la Argentina y se instaló en un pequeño poblado a orillas del río Paraná durante cinco años, cuatro de los ­cuales su padre estuvo preso o fue perseguido tanto por la policía paraguaya como por la argentina.
La adolescencia la encuentra exiliada en el Uruguay donde, gracias a sus dotes de bailarina folklórica, se convirtió en referente de los jóvenes paraguayos exiliados de la dictadura de Stroessner, participando de cuanto acto solidario se realizase.
Pero en Uruguay, como en todo el resto del continente, eran tiempos de cambio, tiempos de represión.
El 1 de julio de 1962 Soledad es secuestrada por un grupo neo-nazi y obligada a gritar consignas contrarias a su forma de pensar, a lo cual ella se niega. Con una navaja le graban en ambas piernas la cruz gamada y la abandonan en un local oscuro atrás del parque zoológico de Villa Dolores. Era el comienzo de la represión en Uruguay.
Victima de persecuciones y amenazas debe irse de Uruguay y, luego de recalar en varios países de la región la encontramos, en 1967, en Cuba.
Muchos jóvenes de la época, argentinos, paraguayos, brasileños, uruguayos, ­seguidores de la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad) fueron a La Habana para sumarse a la fuerza de vanguardia que crearía en América Latina el segundo Vietnam, según palabras del Che.
Allí Soledad conoció a quien sería su esposo y compañero de lucha, el brasileño José María Ferreira de Araujo, con quien tuvo una hija.
Luego del golpe militar producido en Brasil el 1 de Abril de 1964, que derrocó al gobierno reformista de Joao Goulart, la dictadura encabezada por Castelo Branco llevó adelante un sistema represivo ­acorde con las reformas económicas que acentuaron la recesión que se advertía desde 1962.
Los partidos políticos tradicionales y las organizaciones de masas, debilitados y desarticulados, no pudieron presentar una seria oposición a la dictadura que, con otros matices, continuaría con la llegada al poder en 1967 de Costa e Silva y su posterior reemplazo, por cuestiones de salud, en 1969, por Emilio Garrastazú Medici, coincidiendo este último reemplazo con el recrudecimiento de la represión, apoyada en el Acta Institucional nº 5 de Diciembre de 1968.
El desarrollo y la seguridad se convirtieron en los pilares del proyecto político de la dictadura militar, la violencia como el medio más eficaz para sostenerlos.
En este contexto, la lucha armada llevada a cabo por ­infinidad de organizaciones guerrilleras (tal vez sea en Brasil donde llegó a su punto más alto la atomización de este tipo de ­organizaciones) crecía día a día. Alcanzó su apogeo en las ciudades ­brasileñas entre 1968 y 1969.
La junta militar estableció tribunales especiales para juzgar a los guerrilleros urbanos y se reglamentó la pena de ­muerte para aquellos delitos que afectasen la seguridad del Estado mediante actividades "subversivas o revolucionarias".
Vanguardia Popular Revolucionaria fue uno de esos grupos que resistió por medio de las armas a la dictadura militar brasileña, una de las primeras en introducir la doctrina de la seguridad nacional en los países de América Latina y precursora en algunos métodos represivos que serían extendidos años más tarde a casi todos los países de la región.
Nota completa en la edición impresa de Lilith Nº 2. Sólo en librerías.

Juana Azurduy y la revolución continental

Una historia silenciada

por Alberto J. Lapolla

JUANA DE AMÉRICA. LA GUERRILLERA DE LA LIBERTAD

Francisco de Miranda murió en las mazmorras de Fernando VII en Cádiz. Mariano Moreno fue envenenado por el capitán de un barco británico y su cadáver arrojado al mar, anticipando un destino recurrente para los revolucionarios argentinos. Manuel Belgrano murió en la pobreza en 1820, cuando aún la América necesitaba de sus inigualables servicios. Todavía no se habían cumplido ocho años de que hubiera salvado a la revolución continental en Tucumán. Bolívar murió solo perseguido por facciones oligárquicas que combatían su proyecto de unidad americana, expresando con amargura “he sembrado en el viento y arado en el mar”. Bernardo O'Higginns fue ­desterrado y perseguido luego de luchar toda su vida por la libertad americana. Monteagudo fue apuñalado en una oscura calle de Lima. Dorrego fue fusilado sin juicio alguno -por ­instigación de Rivadavia- por su antiguo compañero de mil batallas, el sable sin cabeza, el genocida Juan Galo de Lavalle. Juan J. Castelli, el orador supremo de la Revolución, quien destruyera los argumentos realistas en mayo de 1810, el jefe del ­ejército libertador americano que más cerca estuvo de llegar a Lima y destruir de un golpe el poder imperial español antes de la llegada de San Martín, murió con su lengua cortada, preso y perseguido. Apenas dos días antes San Martín, Alvear y su discípulo Monteagudo acababan de desalojar al gobierno contrarrevolucionario de Rivadavia y el Primer Triunvirato, retomando la senda de Moreno y la Revolución. En este marco de ingratitud caída sobre nuestros revolucionarios, aquellos que nos dieron la libertad y ­produjeron la más grande de las revoluciones del mundo occidental del siglo XIX, no es de extrañar que Juana Azurduy, la mayor guerrera de América, Juana de América -en un continente que hizo de la resistencia su identidad- terminara sus días como una ­mendiga miserable en la calles de Chuquisaca, habitando un rancho de paja.
Juana Azurduy y su esposo, el prócer americano Manuel Ascencio Padilla, son los máximos héroes de la libertad del Alto Perú y por ende de nuestra libertad como americanos y como provincia argentina de la gran nación americana. Sólo la ignominia que aún campea sobre nuestra historia y sobre sus mejores hijos, hace que la República de Bolivia -escindida de la gran nación rioplatense por el elitismo sin par de los ejércitos porteños que desfilaron, saquearon, defeccionaron y abandonaron el Alto Perú, a excepción del General Belgrano, y por las apetencias oligárquicas- no considere a Juana y a su esposo el Coronel Padilla, como sus máximos ­héroes, y sí rinda honores al mariscal Santa Cruz, uno de los generales realistas que reprimió la Revolución de La Paz de 1809 y que se pasó a las filas patriotas al final de la guerra de la Independencia. Fue el propio Bolívar quien al visitar a Doña Juana -ya destruida por las muertes de los suyos, el olvido de sus conciudadanos y el saqueo de sus bienes- le expresara ante la sorpresa de sus compatriotas, que Bolivia no debía llevar su nombre sino el de Padilla, su mayor jefe revolucionario. Pero los adulones destruyen las revoluciones.

Nota completa en la edición impresa de Lilith Nº 2. Sólo en librerías.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Tío Cacho (Cuento) - Marzo 2005

por Gastón Guzmán del libro “Ruido a carne”

Y, tenía que ir ¡La ventana estaba rota!
La ventana estaba rota y tenía que ir, tenía que presentarme y pedir perdón para que me dieran la pelota que la había roto, la 5 de cuero, la de mi tío, la bocha que le robé a mi tío, la bocha, como le dice y que yo no peteé a la ventana, sino que la desvié con el codo, pegó justo en el medio del vidrio, se metió adentro sacudiendo las cortinas claritas, manchándolas de barro y dejando escapar una música suavecita. Música que se cortó y dejó de ser suave hasta hacerse silencio. Silencio hasta que golpeé la puerta, porque el timbre de la señora que ahí vive, una señora linda, de ropa apretada y pelo corto y muy alta, tenía un cartelito que decía: "no anda". Señalaba cuando golpeé la puerta, porque antes de golpear y que la música se cortara vi cómo César salía corriendo para su casa diciendo "uhhhh", con esa risa insoportable que hace cuando nos pasan estas cosas. Entonces la puerta se abrió. La puerta la abrió mi tío, mi tío, que no tenía puesta la remera, y no hacía calor, y se le veían los tatuajes en la panza blanca y redonda al costado de la pelota que me ofrecía.
-Llevala a casa -dijo casi tan sorprendido como yo, y luego- del vidrio me encargo yo, pero... -miró adentro, lentamente se llevó un dedo vertical a la boca y recuerdo que ahí me guiñó un ojo. Después cerró la puerta y bajó la persiana.
Publicado en la edición impresa de Lilith Nº 2. Sólo en librerías o por pedido.

Editorial - Marzo 2005

Hace tres meses escribí el editorial para el número uno, luego de un intervalo de veinticinco años. Hoy parece que hubiera transcurrido un período semejante de tiempo, tal la andanada y dureza de los acontecimientos. En diciembre nos dejaron dos amigos entrañables. Dos seres humanos de esos que uno considera imprescindibles. Desde terrenos diferentes, ambos marcaron una profunda huella: Daniel Santos Arena, "Pollito", gran músico y, para quienes lo conocíamos de tiempo atrás, excelente dibujante; Rubén Batallés, "El Cura", un viejo revolucionario, ex preso político, que dio todo por la felicidad de su pueblo hasta que su gastado corazón lo llamó a la calma. El uno fue mi compañero de banco en el colegio secundario, también de un sin fin de aventuras, el otro, camarada de incontables luchas.
Diciembre pareció signarse de sombras. La corrupción y la desidia una vez más se llevaron inocentes, terminaron con la vida de 193 jóvenes asistentes al recital que ofreció, en República Cromagnón, el grupo de rock Callejeros. Nuestra historia está plagada de muertes absurdas, esta sociedad parece empecinarse en matar nuestro futuro, eliminarlo como alternativa posible, como esperanza y proyecto. Cada día se suman nuevos muertos de este sistema nefasto, ya víctima del "gatillo fácil", de la desnutrición o el asesinato en la aparentemente menos culposa forma del suicidio. Cada semana los diarios anuncian la disminución del desempleo, mientras nos cruzamos en la calle cada vez con más cartoneros, con hombres y niños revolviendo la basura en busca de algo con que envenenar su estómago famélico. En este escenario, cada muerte debe considerarse un crimen de Estado.
Para todo esto nuestros políticos, desde el presidente hasta el puntero, tienen soberbios mensajes de condena. Piden castigo para los culpables y dan extensos discursos en los que afirman que nada quedará impune. Se candidatean hipócritamente, sabiendo que los responsables tienen nombre y apellido, que si hay leyes y disposiciones, sólo debe averiguarse quién no las cumplió. El castigo a los culpables es el único garante del nunca más. La única manera de que la historia no se repita, que no haya más amias, dictaduras, ni cromagnones que chupen la sangre de nuestros hijos. Pero ese castigo no vendrá de la mano de plebiscitos oportunistas ni paseos electorales cada cuatro años.
Quiero decir también, y en otro orden de cosas, que la criatura que empezó a dar sus primeros pasos en diciembre pasado ya va afirmando su andar. Lilith tuvo una buena recepción, por parte de un público algo desacostumbrado a este tipo de publicaciones. Las páginas de internet que nos dedicaron Juan José Flores, periodista de "Ecos Diarios" de Necochea y la gente de "Lo que somos" son mucho más que un indicio. Las cartas y correos electrónicos de los confines menos imaginados felicitándonos o pidiendo que la hagamos llegar allí, nos muestran que, aunque duro, no equivocamos el camino. Lilith llegó, en su primer impulso a un vasto horizonte, desde Alemania, España y Estados Unidos hasta el interior del país, superando nuestras expectativas. La revista resulta, entonces, similar a lo que Salvador Dalí pensaba del surrealismo: un tren que sabemos de dónde parte, pero no hasta dónde llegará. El destino final dependerá de factores variables, ya sean económicos, políticos o personales, pero básicamente de la aceptación de nuestros lectores y su reproducción en miles.
Esta nueva aparición tiene una particularidad, decidimos enfocarla en un sentido determinado y conmemorativo. El 8 de marzo de 1908, las calles de Nueva York fueron ocupadas por 40 mil costureras industriales. Se habían declarado en huelga y demandaban, entre otras reivindicaciones, mejoras salariales, reducción de la jornada laboral a ocho horas, abolición del trabajo infantil, permiso de lactancia y el derecho de afiliación sindical, nada que no siga violentándose hoy. Tal vez habían elegido esa fecha en recordatorio de aquel otro 8 de marzo, cincuenta años atrás en la misma ciudad, en que miles de obreras marcharon en protesta por las deplorables condiciones de trabajo. Pero ese día, los dueños de la Cotton Textile Factory, en Washington Square, ante la toma pacífica del establecimiento, encerraron a sus empleadas para evitar así que se unieran a la protesta. No contentos con ello, decidieron prender fuego el edificio. Sin posibilidades de escapar al incendio, murieron quemadas 129 trabajadoras. Más allá de cualquier análisis, vemos cierta coherencia en el capitalismo yanqui, en el capitalismo a secas; a ellos les debemos las jornadas de lucha internacional más representativas: 1º de mayo y 8 de marzo. Recordatorios de dos masacres en defensa de los intereses de los poderosos. Por ese motivo, este número de marzo lo planteamos de y para la mujer. No por oportunismo, sino por oportunidad, ella es su tema central, casi exclusivo. En estas páginas, por obra de la ficción y un poco de azar, se conjugan el temple sin par de Juana Azurduy con la trágica y sublime Sylvia Plath; la frescura revolucionaria de Soledad Barret y la seductora inocencia de Lolita; la sagrada presencia de la papisa Juana con la blasfema Lilith. Vaya entonces este humilde homenaje a todas aquellas que luchan, como muchos hombres también lo hacen, por un mundo mejor.
Publicado en la edición impresa de Lilith Nº 2. Sólo en librerías o por pedido.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Lilith según Borges - Marzo 2005

"Porque antes de Eva fue Lilith", se lee en un texto hebreo. Su leyenda inspiró al poeta inglés Dante Gabriel Rossetti (1828 - 1882) la composición de Eden Bower. Lilith era una serpiente; fue la primera esposa de Adán y le dio glittering sons and radiant daughters (hijos resplandecientes e hijas radiantes). Dios creó a Eva, después; Lilith, para vengarse de la mujer humana de Adán, la instó a probar del fruto prohibido y a concebir a Caín, hermano y asesino de Abel. Tal es la forma primitiva del mito, seguida por Rossetti. A lo largo de la Edad Media, el influjo de la palabra layil, que en hebreo vale por "noche", fue transformándolo. Lilith dejó de ser una serpiente para ser un espíritu nocturno. A veces es un ángel que rige la generación de los hombres; otras es demonios que asaltan a los que duermen solos o a los que andan por los caminos. En la imaginación popular suele asumir la forma de una mujer silenciosa, de negro pelo suelto.

por Jorge Luis Borges "El Libro de los Seres Imaginarios"
Publicado en la edición impresa de Lilith Nº 2. Sólo en librerías o por pedido.