por Osvaldo Fasolo
Tocó el tiembre,
salí,
atendí.
- Tengo hambre -me dijo.
- ¿Quiere pan? -pregunté.
- Quiero pan -contestó.
Le di pan,
lo mordió,
lo comió.
Le di más,
mucho más.
- Quero pan -aumentó.
- Se acabó -repetí.
Entonces,
mi mano arrebató,
"para besarla" pensé,
después de tanto,
tanto pan;
pero no:
sacó un cuchillo enorme,
la cortó
y la comió.
Poema publicado en Restos del Naufragio Nº 1, junio de 1987.
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sábado, 4 de julio de 2009
Meridional
por Jorge Eduardo Reboredo
no soy grumete de velamen
septentrional, pesado.
Reverencio a la tierra
y surjo de repente
o me callo con los diversos
metabolismos de los años
o hablo con toda mi paciencia
perfilada.
meridional,
orgullo
carne de trigo
voy con ese Río de la Plata
en las riberas del corazón
y la ternura
Muy consciente.
Nota del Editor: Este poema “Meridional” no es inédito, forma parte del libro Articulaciones Meridionales, editado por el autor en 1982. Se incluye como recuerdo, recuerdo de alguien que ES amigo y compañero; para quien no lo conoció: excelente poeta. Porque supo buscar hasta en lo más recóndito del hueso, hasta en la mueca más grotesca, el más hermoso poema, porque tuvo el coraje de hurgar hasta en medio de la muerte… ¡Salud! ¡Hasta todas las victorias, siempre!
El poema y la Nota del Editor aparecieron en el Nº 1 de Restos del Naufragio, junio de 1987. Para entonces, el autor se había quitado la vida.
no soy grumete de velamen
septentrional, pesado.
Reverencio a la tierra
y surjo de repente
o me callo con los diversos
metabolismos de los años
o hablo con toda mi paciencia
perfilada.
meridional,
orgullo
carne de trigo
voy con ese Río de la Plata
en las riberas del corazón
y la ternura
Muy consciente.
Nota del Editor: Este poema “Meridional” no es inédito, forma parte del libro Articulaciones Meridionales, editado por el autor en 1982. Se incluye como recuerdo, recuerdo de alguien que ES amigo y compañero; para quien no lo conoció: excelente poeta. Porque supo buscar hasta en lo más recóndito del hueso, hasta en la mueca más grotesca, el más hermoso poema, porque tuvo el coraje de hurgar hasta en medio de la muerte… ¡Salud! ¡Hasta todas las victorias, siempre!
El poema y la Nota del Editor aparecieron en el Nº 1 de Restos del Naufragio, junio de 1987. Para entonces, el autor se había quitado la vida.
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