por Marcelo Valko (*)
Ciertamente conmemorar un día entre los 365 que tiene un año, no sirve de mucho, apenas para cumplir con el mandato del calendario. Pero si la fecha en cuestión es el 12 de octubre, el asunto adquiere otro matiz. Hasta no hace mucho, cuando estudiábamos en la escuela, festejábamos el Día de la Raza que consistía en celebrar la “providencial” llegada de Colón para “descubrir” estas tierras alejadas de la mano de Dios que confundieron con “Las Indias”.
Hasta no hace mucho, se hacía un poderoso culto de la desmemoria, en realidad se le imponía a la sociedad toda, una pedagogía del olvido y la mentira. Justamente la desmemoria busca borrar culpas, busca mirar para otro lado, procura la inocencia imposible, aspira a que todo siga como está. Pero como ya lo dijo Borges: “solo una cosa no hay y es el olvido”. Y como agregamos nosotros, no existe el olvido porque existen huellas, evidencias, testigos, realidades y documentos que denuncian con toda claridad lo ocurrido. Y todo esta concatenado, y toda está en relación. Justamente los defensores del Día de la Raza , son los mismos que defienden el genocidio perpetrado por el esclavista y anti-obrero Julio Argentino Roca, son los mismos que durante el Proceso de Videla coreaban aquella absurda letanía “por algo será” que repetían como si se tratara de un axioma filosófico capaz de explicar lo imposible de explicar o justificar, como fue la desaparición de decenas de miles de ciudadanos y hasta el secuestro de 500 bebes, de los cuales, felizmente, ya casi un centenar ha sido recuperado.
De un tiempo a esta parte, desde distintos ámbitos educativos, centros culturales, concejos deliberantes, secretarías de culturas municipales, sindicatos y del Congreso de la Nación , comienza a cuestionarse la celebración del “Día de la Raza”. Cada vez es mayor el consenso que no acepta celebrar con júbilo esa invasión. Por ejemplo, en múltiples actos, se conmemora el 11 de octubre como “ultimo día de la libertad americana” y esta bien que así se haga. Es necesario. Sin embargo, en nuestro caso, preferimos celebrar LO PRIMERO en lugar de LO ULTIMO. Preferimos conmemorar el 12 de octubre como el PRIMER DIA DE RESISTENCIA ante ese ultraje, ante esa ocupación criminal que fue la Conquista , que esta tan pero tan lejos de haber sido un edulcorado “encuentro de culturas”.
Por supuesto, algo de este efecto “edulcorante” se advierte en el traslado del feriado del 12 de octubre al primer lunes, para “aprovechar el fin de semana largo”. De ninguna manera se puede comprender o justificar, semejante traslado de una fecha que recuerda el mayor genocidio de la historia de la humanidad. ¿Ustedes se imaginan a los japonenses moviendo la conmemoración del estallido de las bombas atómicas del imperialismo de Estados Unidos sobre Hiroshima y Nagasaki para aprovechar un fin de semana largo? ¡Es inconcebible!
Actos como los que estos días se están realizando en todo el país, sirven, no para terminar, pero si para herir a la pedagogía de la amnesia y la desmemoria de lo que fue el mayor genocidio de la historia mundial. Estos actos que se multiplican indican un cambio, algo está cambiando, hay deseos de terminar con un país y una historiografía que festeja los genocidios y encumbra a los genocidas.
Los Hernán Cortes, los Francisco Pizarro, los Julio Argentino Roca, los Jorge Videla deben quedar atrás de una buena vez. Deben quedar atrás aquellos racistas que no pueden aceptar la condición humana del indígena, aquellos que necesitan que los pueblos originarios mantengan su lugar de siervo de la gleba, de combustible biológico, de bárbaro sin raciocinio ni cultura, de sirvientes, en definitiva: de esclavos ante la sombra del amo.
Justamente para terminar con ese racismo, para acabar con esa discriminación, nos complace sobremanera esta multiplicación de contrafestejos, y las luchas que se derivan de ellos como las que se están protagonizando en tantos lugares del país para sustituir el malsano nombre de Conquista del Desierto y al genocida Roca.
(*)Prof. Titular de la Cátedra “Imaginario Étnico, Memoria y Resistencia”
Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo
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miércoles, 6 de octubre de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
De lo invisible del tiempo
por Julio Oscar Peralta
....huesos abandonan la carne ausente,
la imagen desaparece con todas sus formas
y el recuerdo prevalece como quebrado suspiro
en el silencio de un mundo Dado-vuelta....
Necochea, prov. de Buenos Aires. Contacto: juliooscarperalta@hotmail.com
....huesos abandonan la carne ausente,
la imagen desaparece con todas sus formas
y el recuerdo prevalece como quebrado suspiro
en el silencio de un mundo Dado-vuelta....
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jueves, 22 de abril de 2010
En una de tantas oscuridades
por Julio Oscar Peralta
...las galletitas del no-salvado
acucian al sonámbulo
que ejerce poder sobre su insomnio
acribillado a mansalva
por trozos barbituriqueados
de pequeñas dosis clonazepánicas
para que el sueño llegue
con su golpe certero...
mientras tanto
algunos mates salvan el instante...
Necochea, prov. de Buenos Aires (el mar)
...las galletitas del no-salvado
acucian al sonámbulo
que ejerce poder sobre su insomnio
acribillado a mansalva
por trozos barbituriqueados
de pequeñas dosis clonazepánicas
para que el sueño llegue
con su golpe certero...
mientras tanto
algunos mates salvan el instante...
Necochea, prov. de Buenos Aires (el mar)
domingo, 3 de enero de 2010
Una carta para Jorge
por Rubén Sacchi
a J.E.R.
Compañero:
Acá me tiene escribiendo estas líneas,
como siempre,
a máquina.
Usted sabe como son
estas madrugadas de primavera:
frescas pero agradables y,
es increíble,
pero el viento
trae el nombre de los torturados:
Villa Devoto 1973.
También el de los muertos...
(callemos su nombre).
Hay algo, compañero,
que no llego a comprender:
Me quedó una bolsa verde
y un vaso de vino tinto.
Una raya al costado
y una onda obstinada en caer.
Una mirada perdida
y una sonrisa triste,
pero parte de la cara.
(el resto hay que olvidarlo).
Le quería hablar
de las cosas de acá.
Los pájaros cantan con muchas ganas
y parece que va a haber sol.
Todavía hay rocío en el pasto
y la sangre está caliente.
Pero hay cosas que no sé.
Las de allá, por ejemplo.
Dígame, compañero,
¿es fácil morirse
sabiendo que ya no hay más nada?
Y ¿qué seguridad tiene usted
de esta estúpida manera de comunicarnos?
Y, al menos,
¿tendré alguna esperanza
de que esta carta 1e llegue?
Es que estoy medio falto de fe ¿vio?
es que usted ya es polvo,
aire,
río...
no se...
Pero...
vamos al tema que nos ocupa.
Nuestro ejército
sigue intacto
y en armas.
No lo distraigo más ¡Hasta siempre!
Del libro inédito Poemas desde la trinchera (1985).
a J.E.R.
Compañero:
Acá me tiene escribiendo estas líneas,
como siempre,
a máquina.
Usted sabe como son
estas madrugadas de primavera:
frescas pero agradables y,
es increíble,
pero el viento
trae el nombre de los torturados:
Villa Devoto 1973.
También el de los muertos...
(callemos su nombre).
Hay algo, compañero,
que no llego a comprender:
Me quedó una bolsa verde
y un vaso de vino tinto.
Una raya al costado
y una onda obstinada en caer.
Una mirada perdida
y una sonrisa triste,
pero parte de la cara.
(el resto hay que olvidarlo).
Le quería hablar
de las cosas de acá.
Los pájaros cantan con muchas ganas
y parece que va a haber sol.
Todavía hay rocío en el pasto
y la sangre está caliente.
Pero hay cosas que no sé.
Las de allá, por ejemplo.
Dígame, compañero,
¿es fácil morirse
sabiendo que ya no hay más nada?
Y ¿qué seguridad tiene usted
de esta estúpida manera de comunicarnos?
Y, al menos,
¿tendré alguna esperanza
de que esta carta 1e llegue?
Es que estoy medio falto de fe ¿vio?
es que usted ya es polvo,
aire,
río...
no se...
Pero...
vamos al tema que nos ocupa.
Nuestro ejército
sigue intacto
y en armas.
No lo distraigo más ¡Hasta siempre!
Del libro inédito Poemas desde la trinchera (1985).
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sábado, 19 de diciembre de 2009
Mujer del aire
Por Ivana Szac
Seguiré siendo mujer del aire
con gritos en mis ojos
piedras en el vientre
la cabellera larga
y las ganas de florecer
hasta en el infierno
del libro "Gritos en mis ojos", de Ediciones de La Cultura.
Seguiré siendo mujer del aire
con gritos en mis ojos
piedras en el vientre
la cabellera larga
y las ganas de florecer
hasta en el infierno
del libro "Gritos en mis ojos", de Ediciones de La Cultura.
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jueves, 1 de octubre de 2009
De la traición y el crimen no se regresa: ¡Qué vergüenza, señor ministro!
por Elisa Rando
Sí, ¡Qué vergüenza señor ministro! ¡Qué vergüenza!
Usted, ¿sabe, qué es la vergüenza?
Usted, no nos sorprende. Siempre que necesita justificar sus atropellos, menea su origen proletario. Quizás no falte a la verdad. Pero, en todo caso no honra su origen.
Proletario quiere decir obrero. Obrero quiere decir trabajador. Y trabajador es el hombre, la mujer y muchas veces el niño, que producen riquezas que no consumen. Objetos que no poseen. Placeres que no conocen. Esto no sale de alguna elucubración ideológica, apátrida y trasnochada. Esto surge de la vida misma. De la vida cotidiana. Del análisis doméstico. De la feria y del mercado. Del árbol genealógico y las historias clínicas. De la memoria colectiva de todos los que integran la siempre utilizada y luego olvidada clase obrera. Esa que va al paraíso. ¿La recuerda? Era cuando usted empezaba y yo era joven y militante. De pie la aplaudíamos en los modestos cines de Lavalle. De pie y a los golpes peleábamos en las calles en su defensa. Nunca tuve aspiraciones de ministra y lo más alto que llegué fue a Coordinación Federal. En la calle Moreno. Tiene unos sótanos espléndidos. Sórdidos, sombríos, siniestros. Las tres SSS. Se acuerda de las tres SSS alemanas. ¿A usted, alguna vez lo llevaron allí?
Pero vea si soy apresurada. Allí arribita empecé a desmadrarme. Utilizo, espontáneamente, la palabra proletario.
¿Sabe por qué? No necesito pensarlo.
Me sale de las entretelas. Sale sin pensarlo. Sale del corazón y la bronca de cualquier revolucionario. De cualquiera que se sienta un poquito socialista. Surge naturalmente.
El proletariado es la pieza más simbólica e indispensable en el proceso de producción capitalista. En la máquina de la explotación mundial del ser humano, es la que masifica hombre y las mujeres que trabajan. Eso todo junto, es la clase obrera.
Proletario, es un vocablo con fuerza propia. Pero de uso y especulación ajena. Nadie se confunda. Algunos, muchos, lo maltratan. Cuanto más lo necesitan más lo maltratan y desprecian. Cuanto más indispensable resulta, más pronto se deshacen de él. Lo reemplazan, por temor al reclamo, a la indemnización o a la huelga. Huelga solidaria. De clase. De clase proletaria. De clase obrera. Señor ministro, entérese. Por favor, entérese.
Su padre, se lo habrá contado.
El proletario muestra. Muestra en su propia explotación, la presencia siempre infame de su explotador. El capitalista explotador existe. De carne y hueso, es su hacedor. Machaca lo más barato, la carne humana. Sin explotación, no habría proletariado. Sin proletariado no habría acumulación ladrona de jornales no pagados. Y eso es un robo, en todas partes, es un robo.
Favorecido por la complicidad de los gobiernos, el machacador, machaca. En esa complicidad se concreta, sostiene y maquina el sistema. Se juntan y amparan los ladrones. Por lo tanto, todos, confabulados utilizan como materia prima al hombre que desprecian y humillan, pero que le resulta indispensable para crear las riquezas que no reparten. Que crecen y acumulan con la fuerza y el sufrimiento ajeno. Que ni siquiera pagan. A esos, a los explotadores ampara el sistema que sostenemos todos. También el explotado. Sistema para reprimir, someter, perseguir, encarcelar, torturar y desaparecer a los que tienen la dignidad de sentirse personas con derechos adquiridos…Y se organizan y luchan. Luchan con la dignidad de la que carecen los gobiernos y la clase explotadora. Aquí y en el mundo entero.
El capitalismo no tiene nacionalidad, de la misma manera que no tiene sentimientos. Exige complicidad, y la obtiene. Reclama impudicia. Paga serviles y servicios. Cómplices y socios de sus delitos. Son delincuentes reconocidos y atentos. Justificados y amparados por leyes que hacen fantoches con el mismo grado de desvergüenza con el que usted actúa, señor ministro.
Y también ustedes, señores jueces. Señores fiscales. Señores senadores, diputados. Todos tan atentos con los desatentos. Todos dando la espalda a la Razón y a la Justicia. Mofándose de las organizaciones obreras que luchan sin ser reconocidas. Que son ilegales por luchar. Mientras se paga a capitalistas metidos a gremialistas para sostener al poder de turno. Para que actúe urgente y servicialmente en defensa del sistema y la explotación. Con un grado de ferocidad inconcebible. Dictando leyes o disparando balas contra obreros empobrecidos arrojados a la miseria y a la mendicidad sin solución ni futuro.
Con la misma ligereza aceptan órdenes de las Cámaras Empresariales, nido de ilegales, legales, que disponen de secuaces en todos los estamentos del estado. Que somete y reprime y desaparece, a los que no tranzan con sus mafias organizadas. Cuando se les dio la gana. Cuando se les dio la orden.
Mendicantes de leyes de excepción que amparan el despilfarro y el atropello, hasta los límites insolentes del desconocimiento de la condición humana. Del derecho de los pueblos. De la razón que se espanta asombrada por la incomprensión y la intolerancia.
¿Usted, señor ministro, se ha dado cuenta de lo que ha hecho? ¿De lo que está pasando?
¿Tiene la dimensión exacta. Las consecuencias de los episodios que ensombrecieron la tarde del viernes 25 de septiembre? ¿Tiene noción del alcance de sus disposiciones? ¿Qué ha hecho señor ministro, con la legislación, los obreros y la historia?
¿Tiene conciencia de la etapa que usted ya pudo haber iniciado la tarde del 25 de septiembre? ¿De la terrible orfandad legal en que nos metió la tarde-noche del viernes 25 de septiembre?
Se lo recuerdo. Fue en Pacheco. Había gente honesta. Obreros. Trabajadores.
Como fue su padre. Explotados, como fueron y son todos los padres y madres que trabajan. Gente, pero claro, gente pobre. ¡Pobre, la gente pobre! Sr. ministro. ¿Por qué no fue a Pacheco? Los despachos entabican la verdad. Los traidores los transitan. Y usted los escucha. Y los paga.
Que tristeza me dio lo que miraba. Que aleccionador fue lo que miramos. Qué imposibilidad de vuelta atrás, es lo que evaluamos.
Usted ha provocado con su gesto de Napoleón enfurecido y desclasado un retroceso que rememora épocas que todavía están en deuda con la justicia y la razón.
Sólo eran obreros que querían seguir siendo obreros. ¡Vaya delito de inconscientes! Querer vivir y educar a sus hijos en la cultura del trabajo.
Sólo había hombres y mujeres. Sus hijos, desde afuera miraban sin entender. Sólo eran hombres y mujeres que todos los días, desde la madrugada se inclinan sobre máquinas que producen manjares que los pobres no consumen.
Y lo que le digo no es ni chacarera argentina ni rock americano. Es la verdad absoluta de una clase que vende –cuándo tiene y dónde tiene- su fuerza de trabajo. Sólo para seguir siendo un explotado más el día siguiente. El mes siguiente. El año siguiente. Cadena sin fin que rompe sólo el final de la vida.
Usted, señor ministro, ¿analiza lo que hace, antes, durante y después de hacerlo?
Si lo hace, ¿con quién consulta?
Si consulta, ¿quién lo autoriza?
Si lo autorizan, ¿por qué se esconden?
Si se esconden ¿dónde los encontramos?
Si los encontramos ¿qué debemos hacerles?
Porque usted solito, solito ¿delineo el plan y la estrategia? Se contestó todas las dudas –supongo que tuvo dudas- evaluó las consecuencias?
Cuando mandó que la locura perversa y asesina barriera Pacheco. ¿Lo pensó un poquito? ¿Cuándo, como usted dice, militaba- nunca recibió un palazo en la cabeza?
¿Qué hizo? ¿Les dio las gracias, y se fue? ¿Usted no sabe que la gente si no trabaja se muere de hambre? ¿Usted no sabe que el hambre de la gente es su condena?
En Pacheco, los obreros –hombres y mujeres- de overol y manos duras, son los que elaboran todos los días, los dulces, las golosinas y los bizcochos que inventaron hace tiempo para el té de las cinco, en las casas donde se puede tomar té, a las cinco de la tarde. Aquel té, que usted pensó, estaba tomando Julio Jorge López en casa de la tía. ¿Lo recuerda, señor ministro? Cuando usted inventó "la historia" del té y de la tía, López ya había sido secuestrado por los desconocidos de siempre. Y ya, también, lo había encapuchado y asesinado, en homenaje al "valiente" comisario Etchecolatz. Usted era entonces Ministro del Interior y que yo sepa, por sus dichos y su inacción, no fue imputado. Tampoco Julio Jorge López contó para su rescate, con los valientes que ayer gasearon, tirotearon, arrastraron a mujeres embarazadas. Levantaron por los pelos a niños y adolescentes que reclamaban a sus padres. Las fuerzas policiales que usted mandó, señor ministro, tomaron declaraciones en lugares ilegales, como es el interior de la fábrica donde trabajan los mismos detenidos. Lo hicieron, sin la presencia de abogado alguno. Lanzaron la antigua sombra de la brutalidad acaballada, como fue la fuerza bruta de la montada. Nobles bestias, conducidas por bestias, al servicio del terror y del espanto. Los abogados fueron cercados en los playones exteriores y la locura se apoderó de todos. Se secuestró la razón y la justicia se quitó la venda. Todo el mundo verá la verdad de lo que afirmo. Los medios, ¿los medios denunciarán? Los medios que ya no existirían si no tuvieran matrículas renovadas, por los años que querían. En las reuniones internacionales ¿qué dirán? Señor ministro ¡qué vergüenza! ¿Qué pensarán de nosotros, los argentinos? Que hacemos poesías al mundo libre.
¿Que pasa con las libertades plenas? En las puertas de la capital misma del país argentino. ¿No es hora de que le exijamos un poco más de cordura? Pedimos lo indispensable. Le pedimos coherencia señor ministro. Crecimiento y coherencia. Al menos la misma que tiene con la mafia que lo visita.
Cuando firmó, o tomó el teléfono. Cuando gritó, porque el miedo hace que algunos griten… y muy fuerte para darse coraje ¿No le asistió un segundo la vergüenza, el temor o una modesta pizca de duda y de memoria? La duda no es patrimonio de los débiles. La duda importa tener conciencia. La del hijo del obrero, por ejemplo. ¿Dónde la olvido? señor ministro. Su padre ¿qué le diría, su padre?
Muchas veces –dicen los que saben-, que un poco antes de morir no se grita…, pero se llora. El miedo de morir. El miedo de morir que muchas veces se parece al miedo de vivir sin dignidad ni provecho. Pero usted que es más guapo que valiente, parece que no tuvo dudas. Es un hombre sin dudas. ¿Sabe, señor ministro? Es peligroso carecer de dudas.
Usted, su entorno, se habrán quedado con algunos trofeos muy queridos de la lucha por la libertad y la justicia. De la lucha por nuestros compañeros desaparecidos, que ahora estarían clamando justicias en las calles. Pero quiero que sepa, la impunidad no se obtiene con trofeos prestados. Ni pañuelo ajeno consuela demasiado.
De la justicia así olvidada, los pueblos cuando se cansan y reaccionan, suelen ser irreductibles. Pero siempre son justos. Porque… siempre tienen razón. Los estafaron.
Nos asisten 30.00l razones para exigirle prudencia. Para demandarle justicia. Para proteger la dignidad. Para mirar para abajo. Que la clase obrera va al paraíso no tenemos dudas. Pero que usted comparta ese paraíso estoy segura que allí no nos encontraremos. Y una cosa más. Soy una modesta ciudadana que pasó varias calamidades en su vida militante. Como tantos. Y como muchos más que recorrerán los mismos caminos transitados. No crea que recién comenzamos y que practicamos el escapismo y el goce diletante. Es cierto, soy marxista. Soy socialista desde antes que usted naciera. Perdone la primera persona, pero no integro ningún montón arremolinado por el viento. No me equivoco de carpa. No me abrazo al enemigo. Tampoco al poder de turno. No voy con banderas rojas a rancho ajeno.
La Revolución es cosa de gente seria. Que se lo cuente el Che.
Deje que los pueblos, el nuestro también, construyan y hagan realidad sus sueños de solidaridad proletaria.
Señor ministro, no lo atropelle. No lo estafe.
El cansancio lo demanda y la vergüenza que no demuestra, lo obliga.
La clase obrera, tiene un símbolo. Se llamó y se llama Agustín Tosco. Fue obrero. Luz y Fuerza era su gremio, Córdoba, su lugar. Y el Cordobazo su honra.
Ese es mi modelo. Le pido. Le exijo, que lo respete.
A los que luchan… hasta el final.
Extraído de La Fogata
Sí, ¡Qué vergüenza señor ministro! ¡Qué vergüenza!
Usted, ¿sabe, qué es la vergüenza?
Usted, no nos sorprende. Siempre que necesita justificar sus atropellos, menea su origen proletario. Quizás no falte a la verdad. Pero, en todo caso no honra su origen.
Proletario quiere decir obrero. Obrero quiere decir trabajador. Y trabajador es el hombre, la mujer y muchas veces el niño, que producen riquezas que no consumen. Objetos que no poseen. Placeres que no conocen. Esto no sale de alguna elucubración ideológica, apátrida y trasnochada. Esto surge de la vida misma. De la vida cotidiana. Del análisis doméstico. De la feria y del mercado. Del árbol genealógico y las historias clínicas. De la memoria colectiva de todos los que integran la siempre utilizada y luego olvidada clase obrera. Esa que va al paraíso. ¿La recuerda? Era cuando usted empezaba y yo era joven y militante. De pie la aplaudíamos en los modestos cines de Lavalle. De pie y a los golpes peleábamos en las calles en su defensa. Nunca tuve aspiraciones de ministra y lo más alto que llegué fue a Coordinación Federal. En la calle Moreno. Tiene unos sótanos espléndidos. Sórdidos, sombríos, siniestros. Las tres SSS. Se acuerda de las tres SSS alemanas. ¿A usted, alguna vez lo llevaron allí?
Pero vea si soy apresurada. Allí arribita empecé a desmadrarme. Utilizo, espontáneamente, la palabra proletario.
¿Sabe por qué? No necesito pensarlo.
Me sale de las entretelas. Sale sin pensarlo. Sale del corazón y la bronca de cualquier revolucionario. De cualquiera que se sienta un poquito socialista. Surge naturalmente.
El proletariado es la pieza más simbólica e indispensable en el proceso de producción capitalista. En la máquina de la explotación mundial del ser humano, es la que masifica hombre y las mujeres que trabajan. Eso todo junto, es la clase obrera.
Proletario, es un vocablo con fuerza propia. Pero de uso y especulación ajena. Nadie se confunda. Algunos, muchos, lo maltratan. Cuanto más lo necesitan más lo maltratan y desprecian. Cuanto más indispensable resulta, más pronto se deshacen de él. Lo reemplazan, por temor al reclamo, a la indemnización o a la huelga. Huelga solidaria. De clase. De clase proletaria. De clase obrera. Señor ministro, entérese. Por favor, entérese.
Su padre, se lo habrá contado.
El proletario muestra. Muestra en su propia explotación, la presencia siempre infame de su explotador. El capitalista explotador existe. De carne y hueso, es su hacedor. Machaca lo más barato, la carne humana. Sin explotación, no habría proletariado. Sin proletariado no habría acumulación ladrona de jornales no pagados. Y eso es un robo, en todas partes, es un robo.
Favorecido por la complicidad de los gobiernos, el machacador, machaca. En esa complicidad se concreta, sostiene y maquina el sistema. Se juntan y amparan los ladrones. Por lo tanto, todos, confabulados utilizan como materia prima al hombre que desprecian y humillan, pero que le resulta indispensable para crear las riquezas que no reparten. Que crecen y acumulan con la fuerza y el sufrimiento ajeno. Que ni siquiera pagan. A esos, a los explotadores ampara el sistema que sostenemos todos. También el explotado. Sistema para reprimir, someter, perseguir, encarcelar, torturar y desaparecer a los que tienen la dignidad de sentirse personas con derechos adquiridos…Y se organizan y luchan. Luchan con la dignidad de la que carecen los gobiernos y la clase explotadora. Aquí y en el mundo entero.
El capitalismo no tiene nacionalidad, de la misma manera que no tiene sentimientos. Exige complicidad, y la obtiene. Reclama impudicia. Paga serviles y servicios. Cómplices y socios de sus delitos. Son delincuentes reconocidos y atentos. Justificados y amparados por leyes que hacen fantoches con el mismo grado de desvergüenza con el que usted actúa, señor ministro.
Y también ustedes, señores jueces. Señores fiscales. Señores senadores, diputados. Todos tan atentos con los desatentos. Todos dando la espalda a la Razón y a la Justicia. Mofándose de las organizaciones obreras que luchan sin ser reconocidas. Que son ilegales por luchar. Mientras se paga a capitalistas metidos a gremialistas para sostener al poder de turno. Para que actúe urgente y servicialmente en defensa del sistema y la explotación. Con un grado de ferocidad inconcebible. Dictando leyes o disparando balas contra obreros empobrecidos arrojados a la miseria y a la mendicidad sin solución ni futuro.
Con la misma ligereza aceptan órdenes de las Cámaras Empresariales, nido de ilegales, legales, que disponen de secuaces en todos los estamentos del estado. Que somete y reprime y desaparece, a los que no tranzan con sus mafias organizadas. Cuando se les dio la gana. Cuando se les dio la orden.
Mendicantes de leyes de excepción que amparan el despilfarro y el atropello, hasta los límites insolentes del desconocimiento de la condición humana. Del derecho de los pueblos. De la razón que se espanta asombrada por la incomprensión y la intolerancia.
¿Usted, señor ministro, se ha dado cuenta de lo que ha hecho? ¿De lo que está pasando?
¿Tiene la dimensión exacta. Las consecuencias de los episodios que ensombrecieron la tarde del viernes 25 de septiembre? ¿Tiene noción del alcance de sus disposiciones? ¿Qué ha hecho señor ministro, con la legislación, los obreros y la historia?
¿Tiene conciencia de la etapa que usted ya pudo haber iniciado la tarde del 25 de septiembre? ¿De la terrible orfandad legal en que nos metió la tarde-noche del viernes 25 de septiembre?
Se lo recuerdo. Fue en Pacheco. Había gente honesta. Obreros. Trabajadores.
Como fue su padre. Explotados, como fueron y son todos los padres y madres que trabajan. Gente, pero claro, gente pobre. ¡Pobre, la gente pobre! Sr. ministro. ¿Por qué no fue a Pacheco? Los despachos entabican la verdad. Los traidores los transitan. Y usted los escucha. Y los paga.
Que tristeza me dio lo que miraba. Que aleccionador fue lo que miramos. Qué imposibilidad de vuelta atrás, es lo que evaluamos.
Usted ha provocado con su gesto de Napoleón enfurecido y desclasado un retroceso que rememora épocas que todavía están en deuda con la justicia y la razón.
Sólo eran obreros que querían seguir siendo obreros. ¡Vaya delito de inconscientes! Querer vivir y educar a sus hijos en la cultura del trabajo.
Sólo había hombres y mujeres. Sus hijos, desde afuera miraban sin entender. Sólo eran hombres y mujeres que todos los días, desde la madrugada se inclinan sobre máquinas que producen manjares que los pobres no consumen.
Y lo que le digo no es ni chacarera argentina ni rock americano. Es la verdad absoluta de una clase que vende –cuándo tiene y dónde tiene- su fuerza de trabajo. Sólo para seguir siendo un explotado más el día siguiente. El mes siguiente. El año siguiente. Cadena sin fin que rompe sólo el final de la vida.
Usted, señor ministro, ¿analiza lo que hace, antes, durante y después de hacerlo?
Si lo hace, ¿con quién consulta?
Si consulta, ¿quién lo autoriza?
Si lo autorizan, ¿por qué se esconden?
Si se esconden ¿dónde los encontramos?
Si los encontramos ¿qué debemos hacerles?
Porque usted solito, solito ¿delineo el plan y la estrategia? Se contestó todas las dudas –supongo que tuvo dudas- evaluó las consecuencias?
Cuando mandó que la locura perversa y asesina barriera Pacheco. ¿Lo pensó un poquito? ¿Cuándo, como usted dice, militaba- nunca recibió un palazo en la cabeza?
¿Qué hizo? ¿Les dio las gracias, y se fue? ¿Usted no sabe que la gente si no trabaja se muere de hambre? ¿Usted no sabe que el hambre de la gente es su condena?
En Pacheco, los obreros –hombres y mujeres- de overol y manos duras, son los que elaboran todos los días, los dulces, las golosinas y los bizcochos que inventaron hace tiempo para el té de las cinco, en las casas donde se puede tomar té, a las cinco de la tarde. Aquel té, que usted pensó, estaba tomando Julio Jorge López en casa de la tía. ¿Lo recuerda, señor ministro? Cuando usted inventó "la historia" del té y de la tía, López ya había sido secuestrado por los desconocidos de siempre. Y ya, también, lo había encapuchado y asesinado, en homenaje al "valiente" comisario Etchecolatz. Usted era entonces Ministro del Interior y que yo sepa, por sus dichos y su inacción, no fue imputado. Tampoco Julio Jorge López contó para su rescate, con los valientes que ayer gasearon, tirotearon, arrastraron a mujeres embarazadas. Levantaron por los pelos a niños y adolescentes que reclamaban a sus padres. Las fuerzas policiales que usted mandó, señor ministro, tomaron declaraciones en lugares ilegales, como es el interior de la fábrica donde trabajan los mismos detenidos. Lo hicieron, sin la presencia de abogado alguno. Lanzaron la antigua sombra de la brutalidad acaballada, como fue la fuerza bruta de la montada. Nobles bestias, conducidas por bestias, al servicio del terror y del espanto. Los abogados fueron cercados en los playones exteriores y la locura se apoderó de todos. Se secuestró la razón y la justicia se quitó la venda. Todo el mundo verá la verdad de lo que afirmo. Los medios, ¿los medios denunciarán? Los medios que ya no existirían si no tuvieran matrículas renovadas, por los años que querían. En las reuniones internacionales ¿qué dirán? Señor ministro ¡qué vergüenza! ¿Qué pensarán de nosotros, los argentinos? Que hacemos poesías al mundo libre.
¿Que pasa con las libertades plenas? En las puertas de la capital misma del país argentino. ¿No es hora de que le exijamos un poco más de cordura? Pedimos lo indispensable. Le pedimos coherencia señor ministro. Crecimiento y coherencia. Al menos la misma que tiene con la mafia que lo visita.
Cuando firmó, o tomó el teléfono. Cuando gritó, porque el miedo hace que algunos griten… y muy fuerte para darse coraje ¿No le asistió un segundo la vergüenza, el temor o una modesta pizca de duda y de memoria? La duda no es patrimonio de los débiles. La duda importa tener conciencia. La del hijo del obrero, por ejemplo. ¿Dónde la olvido? señor ministro. Su padre ¿qué le diría, su padre?
Muchas veces –dicen los que saben-, que un poco antes de morir no se grita…, pero se llora. El miedo de morir. El miedo de morir que muchas veces se parece al miedo de vivir sin dignidad ni provecho. Pero usted que es más guapo que valiente, parece que no tuvo dudas. Es un hombre sin dudas. ¿Sabe, señor ministro? Es peligroso carecer de dudas.
Usted, su entorno, se habrán quedado con algunos trofeos muy queridos de la lucha por la libertad y la justicia. De la lucha por nuestros compañeros desaparecidos, que ahora estarían clamando justicias en las calles. Pero quiero que sepa, la impunidad no se obtiene con trofeos prestados. Ni pañuelo ajeno consuela demasiado.
De la justicia así olvidada, los pueblos cuando se cansan y reaccionan, suelen ser irreductibles. Pero siempre son justos. Porque… siempre tienen razón. Los estafaron.
Nos asisten 30.00l razones para exigirle prudencia. Para demandarle justicia. Para proteger la dignidad. Para mirar para abajo. Que la clase obrera va al paraíso no tenemos dudas. Pero que usted comparta ese paraíso estoy segura que allí no nos encontraremos. Y una cosa más. Soy una modesta ciudadana que pasó varias calamidades en su vida militante. Como tantos. Y como muchos más que recorrerán los mismos caminos transitados. No crea que recién comenzamos y que practicamos el escapismo y el goce diletante. Es cierto, soy marxista. Soy socialista desde antes que usted naciera. Perdone la primera persona, pero no integro ningún montón arremolinado por el viento. No me equivoco de carpa. No me abrazo al enemigo. Tampoco al poder de turno. No voy con banderas rojas a rancho ajeno.
La Revolución es cosa de gente seria. Que se lo cuente el Che.
Deje que los pueblos, el nuestro también, construyan y hagan realidad sus sueños de solidaridad proletaria.
Señor ministro, no lo atropelle. No lo estafe.
El cansancio lo demanda y la vergüenza que no demuestra, lo obliga.
La clase obrera, tiene un símbolo. Se llamó y se llama Agustín Tosco. Fue obrero. Luz y Fuerza era su gremio, Córdoba, su lugar. Y el Cordobazo su honra.
Ese es mi modelo. Le pido. Le exijo, que lo respete.
A los que luchan… hasta el final.
Extraído de La Fogata
viernes, 31 de julio de 2009
Sopa de Mujer
por Víctor Marcelo Clementi
Rompo el sobre y hecho polvo de mujer
instantánea, aunque no dietética.
Revuelvo esas curvas que no respetan gravedad
alguna, y el sexo decanta lentamente.
Sorbo a sorbo la poseo hasta lamerla íntegra.
Satisfecho, aguardo a que escape por mi pene,
transformada, ligeramente ambar.
Rompo el sobre y hecho polvo de mujer
instantánea, aunque no dietética.
Revuelvo esas curvas que no respetan gravedad
alguna, y el sexo decanta lentamente.
Sorbo a sorbo la poseo hasta lamerla íntegra.
Satisfecho, aguardo a que escape por mi pene,
transformada, ligeramente ambar.
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Víctor Marcelo Clementi
viernes, 19 de junio de 2009
Poemas del libro inédito "Sapos"
por Iris Giménez (Viedma)
pájaros I
moldean formas de copa contorno áurea
son pájaros livianos que suceden ahí dentro buscan
asilo en la rama y cantan como ángeles al santo
pájaros II
a dónde irán a beber las calandrias del lado seco de la ciudad / dicen
que se mimetizan con el canto de las aves autóctonas / será por eso
que tienen ese color terroso de paloma / de individuo cabizbajo /él
y el horizonte se confunden / sujetos al suelo / atrapados / en sus deseos
de volar / si los hombres tuviéramos alas
seríamos palomas
pájaros III
van en dirección al mar como papelitos glasé / a trasluz
surcan el cielo quieto el día del trabajador / cualquier otro día no es
común detenerse a mirarlas / son gaviotas / insurgentes / que eligen
cuándo y dónde día a día / utopía de la felicidad
o destino de linyera / quizás sea lo mismo
Más de esta autora en Lilith Nº 11, en venta en quioscos y librerías.
pájaros I
moldean formas de copa contorno áurea
son pájaros livianos que suceden ahí dentro buscan
asilo en la rama y cantan como ángeles al santo
pájaros II
a dónde irán a beber las calandrias del lado seco de la ciudad / dicen
que se mimetizan con el canto de las aves autóctonas / será por eso
que tienen ese color terroso de paloma / de individuo cabizbajo /él
y el horizonte se confunden / sujetos al suelo / atrapados / en sus deseos
de volar / si los hombres tuviéramos alas
seríamos palomas
pájaros III
van en dirección al mar como papelitos glasé / a trasluz
surcan el cielo quieto el día del trabajador / cualquier otro día no es
común detenerse a mirarlas / son gaviotas / insurgentes / que eligen
cuándo y dónde día a día / utopía de la felicidad
o destino de linyera / quizás sea lo mismo
Más de esta autora en Lilith Nº 11, en venta en quioscos y librerías.
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Sapos
lunes, 15 de junio de 2009
Hotel Pez
por Julio Peralta
gatas invisibles arañan mi aire,
mis ropas de frío,
mi calor sin piel
y yo clamo por sus lenguas suaves
para que cascabeleen
en mi cuarto-carne,
pero Ellas, con sus sigilosos andares,
se van en silencio hacia cavernas
oscuras de mi deseo
que no deja de llover en Buenos Aires
rojo-semen sobre asfalto-apuñalado
lagarto-gris...
Astilla ósea...
a Tomás Daniel Peralta
...el hueso del tiempo
es un hijo de carne
depositado en la arena,
el mar besa su rostro
con mis lágrimas de acero....
gatas invisibles arañan mi aire,
mis ropas de frío,
mi calor sin piel
y yo clamo por sus lenguas suaves
para que cascabeleen
en mi cuarto-carne,
pero Ellas, con sus sigilosos andares,
se van en silencio hacia cavernas
oscuras de mi deseo
que no deja de llover en Buenos Aires
rojo-semen sobre asfalto-apuñalado
lagarto-gris...
Astilla ósea...
a Tomás Daniel Peralta
...el hueso del tiempo
es un hijo de carne
depositado en la arena,
el mar besa su rostro
con mis lágrimas de acero....
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lunes, 8 de junio de 2009
Crímenes en Perú
Montevideo, 8 de Junio de 2009
Sr. Alan García Pérez
Presidente de la República del Perú
S. / D.
En el tono que la realidad permite, y considerando el cargo que aún ocupa por voluntad original de una parte del pueblo peruano, me dirijo a ud. para manifestarle mi más enérgico repudio y condena a la masacre que su gobierno perpetró contra los pueblos originarios de la amazonía peruana, alzados en defensa de sus derechos ancestrales, y la preservación del territorio y medio ambiente.
A los dos primeros meses de esta lucha ud. respondió con silencio, y cuando por fin se convenció que no ganaría por cansancio, decidió arremeter con represión, bala y mentira. No nos sorprenden sus actos a quienes aún exigimos justicia por las matanzas en los penales de San Juan de Lurigancho, el Frontón y la cárcel de mujeres de Santa Bárbara (1986), que también lo tienen como principal responsable. Sí quedamos perplejos ante la incomprensible frialdad con que justifica las acciones actuales, echando gasolina al fuego al utilizar el falso argumento de que un puñado de indígenas no puede contradecir lo decidido por millones de peruanos.
Ud. sabe que el Convenio 169 de la OIT, firmado y ratificado por la república del Perú, obliga a su gobierno a consultar a los pueblos originarios toda intervención en sus territorios. Trámite que su gobierno ignoró imponiendo 9 decretos legislativos que abren camino a las condicionantes del Tratado de Libre Comercio suscripto entre el Perú y los Estados Unidos.
De pie, sobre la sangre que Ud. mismo derramó, llegó a inferir que detrás de esto ‘puede haber intereses comerciales del extranjero'. Obviamente, son los intereses que Ud. respalda, y por los que está dispuesto a matar. Es Ud., presidente García, quien privilegia los intereses de las transnacionales sobre la vida de los pueblos originarios de la amazonía peruana.
La lucha de estos pueblos está respaldada por los pueblos originarios del Abya Yala, (manifestado explícitamente en la cumbre de pueblos originarios realizada recientemente en Puno,) y por las organizaciones sociales de todo el continente. De modo que, le aseguro, no descansaremos hasta que responda por sus crímenes. Ud. no debe explicaciones sólo al Perú, donde -a juzgar por el acceso a su segunda presidencia- le resultó fácil evadir responsabilidades en el pasado. Ud. es un criminal de lesa humanidad, y será perseguido hasta que responda por sus actos. No debería tomar esto como una amenaza, sino como descripción fiel de la realidad que Ud. mismo acaba de desencadenar.
El pueblo del Perú sabrá cómo resolver institucionalmente la recuperación del cargo que ud. ha mancillado por segunda vez. Es responsabilidad de los peruanos que le otorgaron su confianza, y de los que no lo hicieron, pero por reglas del juego democrático debieron tolerarlo.
Dentro o fuera de Perú, la Justicia le hará reclamo de sus crímenes. Le aseguro que así será y que no olvidaremos ni descansaremos hasta que llegue ese día.
Carlos D. PÉREZ
Coordinador de REDHRed Solidaria por los Derechos Humanos
Sr. Alan García Pérez
Presidente de la República del Perú
S. / D.
En el tono que la realidad permite, y considerando el cargo que aún ocupa por voluntad original de una parte del pueblo peruano, me dirijo a ud. para manifestarle mi más enérgico repudio y condena a la masacre que su gobierno perpetró contra los pueblos originarios de la amazonía peruana, alzados en defensa de sus derechos ancestrales, y la preservación del territorio y medio ambiente.
A los dos primeros meses de esta lucha ud. respondió con silencio, y cuando por fin se convenció que no ganaría por cansancio, decidió arremeter con represión, bala y mentira. No nos sorprenden sus actos a quienes aún exigimos justicia por las matanzas en los penales de San Juan de Lurigancho, el Frontón y la cárcel de mujeres de Santa Bárbara (1986), que también lo tienen como principal responsable. Sí quedamos perplejos ante la incomprensible frialdad con que justifica las acciones actuales, echando gasolina al fuego al utilizar el falso argumento de que un puñado de indígenas no puede contradecir lo decidido por millones de peruanos.
Ud. sabe que el Convenio 169 de la OIT, firmado y ratificado por la república del Perú, obliga a su gobierno a consultar a los pueblos originarios toda intervención en sus territorios. Trámite que su gobierno ignoró imponiendo 9 decretos legislativos que abren camino a las condicionantes del Tratado de Libre Comercio suscripto entre el Perú y los Estados Unidos.
De pie, sobre la sangre que Ud. mismo derramó, llegó a inferir que detrás de esto ‘puede haber intereses comerciales del extranjero'. Obviamente, son los intereses que Ud. respalda, y por los que está dispuesto a matar. Es Ud., presidente García, quien privilegia los intereses de las transnacionales sobre la vida de los pueblos originarios de la amazonía peruana.
La lucha de estos pueblos está respaldada por los pueblos originarios del Abya Yala, (manifestado explícitamente en la cumbre de pueblos originarios realizada recientemente en Puno,) y por las organizaciones sociales de todo el continente. De modo que, le aseguro, no descansaremos hasta que responda por sus crímenes. Ud. no debe explicaciones sólo al Perú, donde -a juzgar por el acceso a su segunda presidencia- le resultó fácil evadir responsabilidades en el pasado. Ud. es un criminal de lesa humanidad, y será perseguido hasta que responda por sus actos. No debería tomar esto como una amenaza, sino como descripción fiel de la realidad que Ud. mismo acaba de desencadenar.
El pueblo del Perú sabrá cómo resolver institucionalmente la recuperación del cargo que ud. ha mancillado por segunda vez. Es responsabilidad de los peruanos que le otorgaron su confianza, y de los que no lo hicieron, pero por reglas del juego democrático debieron tolerarlo.
Dentro o fuera de Perú, la Justicia le hará reclamo de sus crímenes. Le aseguro que así será y que no olvidaremos ni descansaremos hasta que llegue ese día.
Carlos D. PÉREZ
Coordinador de REDHRed Solidaria por los Derechos Humanos
martes, 2 de junio de 2009
LIX
por Yamila Greco
en una tierra donde
en una tierra donde
los muros se alimentan
de golpes
manos descarnadas
el símbolo es la desgracia
que circunda que persigue
sospecho
que bajo la arrogancia
existe
la metástasis de Dios
un dolor insoportable
pareciera caminar
sobre lo llano
podría ser la trampa
que resulta
cuando la lengua dormita
los latidos existentes
bajo el torso petrificado
de la angustia
el puño del tirano
defraudó mi mejilla
dejó gélida mi boca
tanto frío para soportar
incluso
las miradas
habría que sellar
con tierra
las ventanas los postigos
proteger las costras
que cargamos como bestias
contra la carcajada pública
del corazón
no hay quien
se libre del látigo
quien olvide
los contornos
tal vez finalmente
me estoy acercando
es posible contraer
los precipicios
provocar la forma
que delate
que repugne
ya no brotan visitas
no tiemblan las puertas
advierto el canto
de los que simulan
mi muerte
la humanidad postrada
cuyo manto
desconoce la silueta
incluso el gemido
adorna los espejos
la letra torcida para acaecer
del otro lado
sucede así
si es que huyen
o revelan la sustancia
que torna piedra
a los cuerpos
existe una voz
que suplica
una voz que se alza
impúdica en el Manicomio
donde no tiene escoltas
la apariencia
ni hay riesgo de división
ni simpatías
que se diga lo siniestro
y lo impalpable
es posible reunir
todos los gritos
y aún así
que nadie escuche
añoro nada
el fondo de un ademán
quizás humano
nada
recto es el lugar
del disimulo
escucho el llanto
de todo aquello
que no debiera
haber nacido
Dios aún respira
domingo, 24 de mayo de 2009
¿Antisemitismo?
A la memoria de Simón Radowitzky y Raymundo Gleyzer
por Néstor Kohan
Los hechos
Se sabe. Salió publicado en la tapa de Clarín y en varios canales de televisión. En Argentina hubo un acto pequeñísimo —algunos pocos cientos de personas que no llegaban al medio millar— en conmemoración del estado de Israel organizado por la embajada de ese país junto con el gobierno porteño de la derecha neoliberal clásica vinculada al empresario Mauricio Macri. Un pequeñísimo grupo de manifestantes —que no llegaba a dos decenas— intentaron disentir con el sionismo repartiendo volantes en el acto y se armó una trifulca. Represión policial. Los manifestantes críticos del sionismo golpeados y presos. Una brutal campaña mediática para ilegalizar a la izquierda piquetera. La acusación central: “antisemitismo”. Persecución, allanamientos, encarcelamientos, judicialización. Intento de eliminar planes sociales, cuestionamientos a todo el movimiento piquetero no oficialista.
Bajo presión de la embajada del estado de Israel y de la embajada de los Estados Unidos en Argentina, el gobierno de Cristina Kirchner y los jueces allanan un local piquetero en la provincia de Buenos Aires, encarcelan a otros diez militantes además de los que ya estaban presos por el acto. Histeria mediática que acusa a toda la izquierda no institucional—principalmente de origen marxista— de... “antisemita”.
¿Quién escribe y quién opina?
Algunos antisemitas disimulan y esconden sus prejuicios con el ajetreado y manoseado “tengo un amigo judío”. Yo no tengo un amigo judío. Simplemente parte de mi familia fue torturada y masacrada por los genocidas nazis (genocidio que no tuvo nada de “holocausto”. No fue “un castigo de Dios”, sino una empresa política bien mundana y terrenal, planeada y ejecutada en forma burocrática a partir de un proyecto de reordenamiento y contrarrevolución capitalista, de factura europeo occidental pero cuyas pretensiones imperialistas apuntaban a todo el planeta). Y si mi familia no hubiera sufrido ese genocidio en carne propia igual tendría derecho a opinar.
Nuestro vínculo con los presos
Conocemos a muchos de ellos y ellas. Con algunos hemos compartido militancia, formación política y estudio durante años y años, décadas. En barrios de la periferia de la provincia de Buenos aires, Argentina. También en escuelas de formación política del Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil. Igualmente en actividades conjuntas junto a los pueblos originarios e indígenas de Bolivia. Nos conocemos bien, principalmente con los compañeros del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR).
Ellos asistieron a nuestra Cátedra Che Guevara durante años. En la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, primero, en el Hotel Bauen, después.
Precisamente en el local que fue allanado por la policía, conocido en el barrio de Florencio Varela (uno de los más humildes de la provincia de Buenos Aires) como el cabildo de Castelli, con estos compañeros que hoy están en prisión acusados de “antisemitas” hemos desarrollado una escuela de formación política piquetera y barrial. Lo hicimos en forma totalmente gratuita, absolutamente voluntaria, sin cobrar jamás un solo peso.
Con la gente de los barrios leíamos y estudiábamos a Antonio Gramsci y al Che Guevara. ¡Gravísimo! ¡Terrible! También discutíamos sobre historia argentina. Mirábamos con la gente de los barrios, amas de casa, obreros ocupados, obreros desocupados, muchachos y chicas humildes, de la clase trabajadora, películas. Por ejemplo vimos y discutimos Los traidores de Raymundo Gleyzer (¿Quiénes hoy encarcelan a estos compañeros se habrán sentido aludidos por esa película?). Incluso alguna vez con estos compañeros hicimos un taller de filosofía en los barrios donde, junto con trabajadores y trabajadoras, amas de casa y muchos jóvenes analizamos el capítulo séptimo del libro Cosmos del investigador, profesor y astrónomo de la NASA (institución norteamericana..., señor embajador de los Estados Unidos... Sí, norteamericana... ¡horror!), Carl Sagan: El espinazo de la noche. ¡Gravísimo! ¡Peligro! ¿Clases de filosofía en los barrios? ¿En medio de la calle de barro? ¿En medio de los chicos corriendo y con los perros ladrando alrededor? ¡Inconcebible! ¡Gravísimo! La filosofía es para los niños de la elite, no para la gente humilde y los trabajadores de los barrios. ¡Terroristas!¡Inadaptados! ¡Autoritarios! ¿Cómo se les ocurre socializar el saber? ¡Subversivos! ¡Deberíamos volver a hablar en latín y que la cultura sea para pocos! ¡Loquitos sueltos!
La demonización mediática es tremenda. Presentan a estos compañeros como si fueran oscuros y monstruosos “terroristas” de las películas más baratas de Hollywood. Los conocemos bien. Si no fuera trágico... nos daría risa. Es más, ya nos reiremos juntos cuando estos compañeros salgan de la cárcel...
¿El estado de Israel defiende al pueblo judío?
¿Los acusan de “antisemitas”? ¿Israel protege al pueblo judío? ¿La embajada de Israel y la embajada yanqui en Argentina son los «papás» del pueblo judío?
El estado de Israel habla hoy en nombre de las víctimas del genocidio nazi, de los sobrevivientes y de sus familias. Para legitimarse, se autopostula “protector” de los judíos y representante de los familiares y las víctimas del nazismo.
Pensemos un poco. Hagamos memoria.
Si Israel nos protegiera, no entiendo porque el estado de Israel fue un aliado estrecho y fiel de Videla y Massera, dictadores simpatizantes de Adolf Hitler (como todas las Fuerzas Armadas argentinas, según lo demuestra el documental Panteón militar del historiador y periodista Osvaldo Bayer). El general Videla era un católico ultramontano, que preconizaba la guerra contrainsurgente como si fuera una guerra santa contra los ateos marxistas. Todos los manuales de la escuela secundaria de aquella época así lo prueban. El almirante Massera, a su vez, era integrante de la logia neonazi P2. ¿Por qué el estado de Israel tenía una alianza tan estrecha con esta dictadura militar?
En su época el Movimiento Judío por los Derechos Humanos (MJDH) había calculado que de los 30.000 desaparecidos y desaparecidas en Argentina, aproximadamente entre 1.500 y 2.000 eran de origen judío. Una proporción bastante mayor (en realidad corresponde a 16 veces más) si se la compara con la relación cuantitativa de la comunidad judía con el conjunto de la población total de nuestro país. No fue casual.
Eso se explica al menos por dos razones. En primer lugar, por la activa militancia del judaísmo progresista y de izquierda en las organizaciones revolucionarias argentinas (incluyendo las político-militares PRT-ERP, FAR, Montoneros y otras similares). En segundo lugar, por el carácter brutalmente antisemita de los militares argentinos. Hay numerosísimos testimonios, por ejemplo en el Nunca más (un libro que no tiene posiciones de “ultraizquierda” precisamente... ya que el prólogo de Ernesto Sábato fortaleció la tristemente célebre “teoría de los dos demonios”) sobre el ensañamiento especial de los torturadores militares con los prisioneros y secuestrados de origen judío, las torturas “especiales”, las marchas nazis que les hacían escuchar en las cámaras de tortura, etc.,etc. El general Camps, jefe policial que se responsabilizó de la desaparición y asesinato de 5.000 prisioneros, era un confeso antisemita. Su odio a los judíos lo expresaba cada vez que podía. No era el único, sólo uno de los más conocidos y cínicos.
¿Qué hizo el estado de Israel para proteger no ya a los 30.000 desaparecidos y desaparecidas en general, sino especialmente a los 1.500 ó 2.000 desaparecidos judíos?
Según reconoce Pinjas Avivi, el entonces cónsul de la embajada del estado de Israel en Argentina (entre 1978 y 1981), cuando acompaña al periodista Jacobo Timerman (uno de los pocos, quizás el único, que logró salvarse) al aeropuerto de Ezeiza le pide... no que denuncie a la dictadura y las tremendas torturas que sufrió... ¡sino todo lo contrario...! “Le pedí que no atacara al gobierno militar porque corría peligro nuestro trabajo” (Página 12, 8/9/2001). El funcionario israelí reconoce que este tipo de actitud respondía a que: “no queríamos dañar las relaciones diplomáticas entre Israel y la Argentina”. El mismo funcionario reconoce que “hubo detenidos que rechazaron nuestra ayuda. Ellos nos espetaron: «Ustedes son colonialistas, genocidas y conquistadores. No queremos vuestra ayuda. Ustedes son peores que los generales»” (http://www.hagshama.org.il [1/2/2000]). Iosi Sarid, uno de los diputados de Israel del Frente de Izquierda Meretz reveló que en los archivos de la cancillería israelí y en el ministerio de Defensa de Israel hay pruebas que niegan la versión acerca de la supuesta “ignorancia” del estado israelí respecto a las masivas desapariciones, secuestros y torturas de judíos en Argentina, “pruebas que se trataron entonces de ocultar para no molestar a las «buenas relaciones», y entre ellas la venta de armas” (18/11/2003, www.wzo.org.il).
La colaboración del estado de Israel —venta de armas, votos de la dictadura a favor de Israel en Naciones Unidas, etc.— con la dictadura militar, genocida y antisemita del general Videla no fue una excepción. Lo mismo hizo con otros regímenes fascistas o de extrema derecha como los de Augusto Pinochet (que usaba el uniforme nazi) en Chile, Anastasio Somoza en Nicaragua o el régimen neonazi del apartheid en Sudáfrica. Todos estrechos aliados, como Israel, de la cabeza madre de la serpiente extremista, el estado norteamericano: USA. ¿Una casualidad?
¿El apoyo entusiasta a Somoza tenía que ver con “la defensa del judaísmo”? Comandos israelíes hoy combaten a la insurgencia marxista de las FARC-EP o asesoran a los narco-militares de Uribe en las selvas y montañas de Colombia... ¿para “defender a los judíos”? ¿Cuáles son los judíos que viven en las montañas o selvas de Colombia? ¡Queremos conocerlos para compartir algunas comidas o mirar juntos algunas películas de Woody Allen!
Cuando el famoso intelectual estadounidense Noam Chomsky (de origen judío, quien vivió varios años en Israel y se marchó sumamente decepcionado y amargado) afirma que las FARC-EP de Colombia no son terroristas y que, en cambio, la política oficial del estado de Israel es de extrema derecha, no sólo en medio Oriente sino en todo el mundo... ¿será acaso un “terrorista antisemita”?
Lejos de la tradición humanista de Sigmund Freud, Albert Einstein y Karl Marx que supiera defender el entrañable escritor judío Isaac Deutscher, hoy Israel hace culto de la limpieza étnica y la discriminación, construye un muro de intolerancia (por el que nadie se “ofende” como ocurriera hipócritamente con el muro de Berlín...), legaliza la monstruosidad de la tortura (llamándola con el mismo eufemismo del que hacen gala los “demócratas” norteamericanos.. “interrogatorios fuertes”) y practica sobre los demás lo mismo que alguna vez sufrió en carne propia el pueblo judío. Como bien alertó en su época el pensador judío Martín Buber: “Deberemos enfrentar la realidad que Israel no es inocente ni redentora. Y que en toda su creación, y expansión, nosotros como judíos hemos causado lo que hemos sufrido históricamente: una población de refugiados en la diáspora”.
Como alguna vez escribió en su libro Ser judío el filósofo judío y marxista argentino León Rozitchner: “¿Qué extraña inversión se produjo en las entrañas de ese pueblo humillado, perseguido, asesinado, como para humillar, perseguir y asesinar a quienes reclaman lo mismo que los judíos antes habían reclamado para sí mismos? ¿Qué extraña victoria póstuma del nazismo, qué extraña destrucción inseminó la barbarie nazi en el espíritu judío? ¡Qué extraña capacidad vuelve a despertar en este apoderamiento de los territorios ajenos, donde la seguridad que se reclama lo es sobre el fondo de la destrucción y dominación del otro por la fuerza y el terror? Se ve entonces que cuando el estado de Israel enviaba sus armas a los regímenes de América Latina y de África, ya allí era visible la nueva y estúpida coherencia de los que se identifican con su propios perseguidores. Los judíos latinoamericanos no lo olvidamos. No olvidemos tampoco Chatila y Sabra”.
¿Quién es el enemigo?
¿Nos permiten un consejo? A los muchachos del MOSSAD y las Fuerzas Armadas de Israel, humildemente, les sugerimos que si lo que buscan es adrenalina y venganza por los feroces asesinatos nazis del pasado contra el pueblo judío... pues bien... entonces... ¿por qué no planificar y prepararse para atacar en forma mortífera y demoledora a las grandes empresas europeas y estadounidense que se enriquecieron con el genocidio nazi? Como bien explica el formidable libro Negocios son negocios. Los empresarios que financiaron el ascenso de Hitler al poder del escritor judío Daniel Muchnik, el nazismo no fue una “anomalía”.
Los jerarcas políticos, militares e ideológicos del nazismo son conocidos: Hermann Göring, Joseph Goebbels, Ernst Röhm, Alfred Rosemberg, Ulrich F.J.von Ribbentrop, Heinrich Himmler, Rudolf Hess, Gottfried Feder, Josef Mengele, entre otros. Mucho menos lo son, en cambio, los empresarios beneficiarios-cómplices, socios de intereses, aliados o colaboracionistas del nazismo en Alemania.
La lista es larga y Muchnik la recorre minuciosamente. Entre otros incluye a las empresas Siemens (eléctrica), a BMW y Volkswagen (automotrices), a Fritz Thyssen (industrial siderúrgico que murió en 1951 en Buenos Aires), a Gustav Krupp (dueño del gigante del acero alemán), a Ernst Heinkel (desde 1938 “führer económico-militar”) y a Emil Kirdorf (empresario del carbón). Estos empresarios, recuerda amargamente Muchnik, aun habiendo utilizado mano de obra esclava de los prisioneros judíos, comunistas o gitanos salieron airosos de los juicios de Nuremberg... ¿Una mera casualidad?
¿Acaso hoy en día —vuelve a preguntarse Muchnik— no siguen operando con total impunidad empresas de origen nazi (derivadas de la IG Farben, que fabricaba el raticida de las cámaras de gas) como la Bayer, la Hoesch o la BASF, demandadas por sobrevivientes del genocidio nazi?
Muchnik aporta entonces una cantidad enorme de datos sobre la colaboración sistemática, los negocios o incluso la simpatía ideológica que mantuvieron con Hitler—aún durante la segunda guerra mundial— empresas como la General Motors (asociada con IG Farben), la General Electric, la Brown Boveri (filial de Westing House), el británico Unilever, la Shell, la United Steel, el Chase Manhattan Bank de Rockefeller, la Standard Oil, la TEXACO, la ITT (la del golpe de estado de 1973 en Chile), el National City Bank, el grupo editorial Bertelsman, dueño de RCA y accionista mayoritario de American On Line (el principal proveedor de Internet de EEUU) y la Ford. ¡Todos ellos se llenaron de dinero con el nazismo y hoy, en pleno siglo XXI, siguen abultando sus cuentas bancarias y sus acciones con total impunidad!.
Ahí tendrían que atacar y dirigir su violencia mortal, muchachos de MOSSAD y las Fuerzas Armadas de Israel, no a los refugiados palestinos, no a las escuelas palestinas, no a los hospitales palestinos, no a las familias palestinas... El enemigo tampoco son los piqueteros de Argentina, la insurgencia de Colombia, los negros de Sudáfrica. El enemigo son las grandes empresas que amasaron fortunas con el nazismo.
¿Se confundieron de enemigo, muchachos, o ustedes son amigos y cómplices de ese enemigo? Lean ese libro, “desinformados” muchachos del MOSSAD...
¿Los revolucionarios son “terroristas antisemitas”?
La literatura sionista, la gran prensa del poder (monopólico), la embajada de los Estados Unidos y la embajada de Israel han logrado construir un gran sofisma. Todo revolucionario es... “un terrorista”. Si cuestiona la política de estado de Israel o Estados Unidos es, además, un “terrorista antisemita”.
¿Cómo llamarían los dirigentes sionistas y los monopolios de (in)comunicación a uno de los principales fundadores de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) de la Argentina de los años ‘70, el militante de origen judío y comunista Marcos Osatinsky? Marcos Osatinsky no sólo era guevarista, promovía una opción político-militar, era aliado de Cuba y defendía la causa palestina. Estuvo prisionero por la dictadura militar en la cárcel de Rawson, se fugó en tiempos de la “masacre de Trelew”, pasó por el Chile de Salvador Allende y llegó a Cuba, donde además de hacer trabajo voluntario se fotografió con Mario Robi Santucho y otros revolucionarios antiimperialistas de aquella época. Este gran revolucionario de origen judío hoy está desaparecido. ¿Marcos era un “terrorista antisemita”?
¿Cómo llamarían los dirigentes sionistas y los monopolios de (in)comunicación al joven obrero judío libertario Simón Radowitzky que a comienzos de siglo ajustició con un explosivo al feroz coronel de la policía Ramón Falcón, luego de que este último masacrara a obreros indefensos en un acto por el primero de mayo en una plaza porteña? Simón Radowitzky fue castigado con más de dos décadas de torturas, vejámenes y reclusión en las peores cárceles del sur argentino, tras cuya deportación a Montevideo marchó a combatir con las armas en la mano en los batallones internacionalistas en la guerra civil española. ¿Simón era un “terrorista antisemita”?
¿Cómo llamarían los dirigentes sionistas y los monopolios de (in)comunicación a Teresa Israel, joven abogada de guerrilleros y militantes populares? Esta joven judía comunista abogada de presos políticos, una de las más audaces que incursionó en el tenebroso cuartel militar de Campo de mayo denunciando las torturas a los detenidos, se metía en los años ’70 en los cuarteles para intentar salvar la vida de los revolucionarios secuestrados y torturados por los militares argentinos (aliados del estado de Israel). Hoy está desaparecida. Muchos centros culturales y barriales llevan el nombre de Teresa, joven judía revolucionaria. ¿Teresa era una “terrorista antisemita”?
Cómo llamarían los dirigentes sionistas y los monopolios de (in)comunicación a Raymundo Gleyzer, joven militante judío, primero comunista y luego combatiente del guevarista Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP). En casa familiar de Raymundo se fundó el teatro IFT, uno de los baluartes culturales del judaísmo progresista argentino, hoy ubicado en el barrio de Once. Raymundo, brillante y apasionado, dirigió el grupo Cine de la Base y fue el gran cineasta de la insurgencia argentina, amiga de la causa palestina. ¿Raymundo era un “terrorista antisemita”?
La lista de ejemplos sigue y es incontable. No sólo de Argentina sino de toda América Latina y el mundo.
¿El joven dirigente uruguayo Jorge Zabalza, que comenzó militando en la agrupación judía Hashomer Hatzair, visitó Israel, vivió en un kibbutz y luego al regresar se convirtió en uno de los comandantes y uno de los nueve rehenes históricos en Uruguay pertenecientes al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, organización amiga de la causa palestina? ¿El «tambero», como lo llaman en Uruguay, es un “terrorista antisemita”?
¿Y Mauricio Rozencof, igualmente judío, otro de los fundadores de Tupamaros en Uruguay? ¿Era un “terrorista antisemita”?
Y Enrique Oltusky, joven militante judío cubano, que se convirtió en estrecho colaborador del comandante Ernesto Che Guevara (Oltusky, junto con su amigo Orlando Borrego, fue el organizador de las Obras Completas del Che conocidas por el título El Che en la revolución cubana. Los tres, Oltusky, Borrego y Guevara, estudiaron juntos El Capital en Cuba). Como su jefe Guevara, Oltusky era amigo de la causa palestina. ¿Era Enrique un “terrorista antisemita”?
Y si nos vamos aún más para atrás... ¿El joven guerrillero socialista Mordejai Anielevich, que mientras los grandes popes del sionismo negociaban con los nazis, organizaba en el guetto de Varsovia el único camino para enfrentar a los fachos, es decir, la lucha armada... ¿Era un “terrorista antisemita”?
La criminalización macartista de los revolucionarios —especialmente de aquellos que tienen o asumen posiciones radicalizadas— y la falacia de homologarlos con el brutal y monstruoso antisemitismo de origen nazi no reviste el menor análisis histórico. Únicamente a condición de borrar, no sólo la heroica resistencia palestina sino incluso la propia historia de honor y valentía del judaísmo revolucionario y socialista —impulsor de la lucha armada— se puede aceptar la propaganda oficial del MOSSAD, el estado de Israel y la embajada de Estados Unidos.
¿La izquierda piquetera “antisemita”?
Todavía hoy sigue sin resolverse el atentado a la AMIA. Mientras la dirigencia oficial del sionismo se abrazaba con los políticos del sistema y aplaudía al presidente Carlos Saúl Menem, todo el mundo sabía que había una “pata local” en el atentado. Atentado que no se hizo en los barrios donde viven los judíos ricos, chetos y millonarios sino en el barrio de Once, uno de los más populares de la ciudad de Buenos Aires (precisamente el mismo barrio donde a principios del siglo XX tuvo lugar la “semana trágica”, cuando los hijos y los “niños bien” de los empresarios y las bandas parapoliciales salían a reprimir obreros insurrectos y a cazar “judíos-bolcheviques”, vejando mujeres y niños y asesinando a mansalva en nombre de “la patria”). En la “pata local”· del atentado a la AMIA, todo el mundo sospechaba que había puesto su garra sucia y corrupta la policía de la provincia de Buenos Aires, popularmente conocida como “la bonaerense”. También se sospechó que los militares carapintadas —ex instructores en contrainsurgencia en las escuelas yanquis del canal de Panamá— habían colaborado.
Pero a nadie, absolutamente a nadie, ni siquiera a los más delirantes o fantasiosos, se le ocurrió que el movimiento piquetero estuvo mezclado con el atentado a la AMIA.
¿Por qué entonces ese odio y esa histeria que ahora vemos en todos los monopolios de la incomunicación contra la izquierda piquetera?
Pedimos permiso para contar una anécdota. Resulta que hace unos años, una de las organizaciones de víctimas del atentado a la AMIA, los compañeros de APEMIA, organizaron un acto en la calle Corrientes y Pasteur, barrio de Once, Capital Federal de Argentina. Hubo bastante concurrencia. Cuando un trabajador morocho y muy humilde del Polo Obrero intentó subir al estrado a solidarizarse con las familias de las víctimas, algunos sionistas que estaban en el público comenzaron a insultarlo, abuchearlo e intentaron echarlo. Casi nos agarramos a golpes.
¿Por qué ese odio de clase? ¿Al sionismo le interesa el pueblo judío o en realidad defiende sus propios intereses, incluso contra los propios judíos? Si de verdad le interesara el bienestar de los judíos NUNCA, repito, NUNCA hubiera apoyado una dictadura antisemita como la de Videla y Massera.
¿El sionismo nos protege?
Pido permiso para contar otra anécdota personal, esta de la adolescencia. Resulta que en la escuela secundaria militábamos en el centro de estudiantes. Algunos de nuestros amigos eran judíos, otros católicos y un compañero era de origen árabe, aunque de fe católica. Sin renegar de nuestro origen, nosotros éramos (y somos) ateos. Sin embargo, aprovechando el “día del perdón” (no nos ponían inasistencia), faltamos a clase, como gran parte de los adolescentes intentando escapar de la disciplina escolar. Junto con los de apellido judío también faltaron nuestros amigos de origen católico y el de origen árabe. ¿Qué se encontró la barra de amigos al día siguiente al regresar a clase? En cada uno de nuestros bancos de madera había pintada una inmensa cruz svástica (nazi) de color rojo con cada uno de nuestros nombres. La primera reacción, instintiva, fue irnos a los puños. Pero rápidamente, pensando políticamente, como militantes del centro de estudiantes hicimos una denuncia pública de este gravísimo hecho antisemita. Como dirigentes del centro de estudiantes recorrimos muchísimos diarios. Nadie publicó nada. El único periódico que publicó la denuncia fue Nueva Presencia, órgano periodístico que había sido en tiempos dictatoriales baluarte cultural de la resistencia popular. Dirigido por el periodista Herman Schiller (a Herman lo conocimos personalmente muchos años después militando con las madres de plaza de mayo), Nueva presencia le dio lugar en sus páginas a la colorida familia de la izquierda argentina, judía y no judía.
Inmediatamente después de la denuncia vinieron a la escuela dirigentes sionistas. No recuerdo ahora si eran de la OSA o de la DAIA. Pero era un dirigente entonces de peso y renombre. Vino a averiguar y a pedir explicaciones por el hecho antisemita. El rector de la escuela, facho disfrazado de liberal, jurista legitimador de los golpes de estado y columnista del diario de extrema derecha La Prensa, nos llamó a los estudiantes agredidos y también al agresor (quien vino junto con su padre) que había pintado las cruces nazis. En medio de la discusión, el rector le dice al dirigente sionista, señalándome con el brazo extendido: “Porque este estudiante es marxista y milita en el fascismo rojo”. Automáticamente al dirigente sionista se le cruzaron los ojos. Se olvidó al instante del joven neonazi, de las cruces svásticas, de la agresión antisemita y empezó a insultarme. Yo no entendía nada. ¿No venía a defendernos de los nazis? ¿Nosotros no éramos los atacados? ¡No! Para el dirigente sionista, que no era un muchacho ignorante sino un alto dirigente del sionismo argentino, era más peligroso un estudiante marxista judío que un nazi que pintaba svásticas... ¡¡¡Increíble!!! En aquella época yo era muy chico. No entendí nada. La situación me parecía un absurdo y absolutamente ridícula. De agredido y denunciante yo había terminado siendo acusado... ¡Nada menos que por otro judío! Años después lo comprendí muy bien...
¿Los palestinos nos odian?
¿Los palestinos nos odian? No es cierto. Gravísimo error confundir judaísmo con sionismo. Confusión que resulta falsa a todas luces, si se la esgrime en defensa del estado de Israel como si se lo hace en contra de Israel. La resistencia palestina —al menos en sus vertientes y organizaciones más lúcidas, las que provienen de un tronco antiimperialista laico y socialista— lucha contra la política de estado de Israel, no contra todos los judíos en general.
Si se me permite, quisiera contar una tercera anécdota para ilustrar este pensamiento.
Cuando se inauguró la Escuela Nacional «Florestan Fernandes», cerca de San Pablo, a iniciativa del Movimiento sin Tierra (MST) de Brasil, allí nos encontramos militantes de muchas partes del mundo, todos unidos por las mismas banderas y los mismos ideales, los más nobles que ha conocido la humanidad hasta el momento. Había, entre muchísima otra gente, judíos no israelíes. También había marxistas israelíes. Igualmente estaban presentes madres palestinas. Estas últimas vestidas con sus pañuelos y túnicas tradicionales. Todavía recuerdo con una emoción indescriptible el inmenso abrazo internacionalista y fraterno que estas madres nos dieron a todos y todas por igual, incluyendo a los judíos no israelíes y a los marxistas de Israel, sabiendo perfectamente quien era cada uno. No me lo contó nadie. No lo leí en ningún libro. No lo vi en ninguna película. Ese abrazo entrañable, afectuoso y fraternal de palestinas y judíos, palestinos y judías, simbolizó para nosotros un adelanto de cómo se podría vivir y convivir si este mundo cruel y mezquino, no lo gobernaran el imperialismo y las burguesías, con todo su abanico de primitivismo político, odio racial, opresión nacional y fanatismo religioso sino los pueblos organizados sobre un proyecto socialista de alcance mundial. No es un sueño delirante, es algo posible y al alcance de la mano, con la condición de sacarnos de encima a los dueños del poder burgués, del mercado, del capital y de la guerra fraticida.
Por todo esto, les pedimos a los señores defensores del sionismo que hagan toda la propaganda que quieran y se les antoje, pero...
¡Basta ya! ¡No la hagan en nuestro nombre!
¡No usen la memoria de nuestros abuelos y bisabuelos torturados, perseguidos, y masacrados por el nazismo para fines mezquinos, egoístas e indefendibles!
¡Viva la causa de los hermanos y hermanas palestinas!
¡Viva el socialismo!
¡Libertad a todos los presos y presas políticas!
23 de mayo de 2009
por Néstor Kohan
Los hechos
Se sabe. Salió publicado en la tapa de Clarín y en varios canales de televisión. En Argentina hubo un acto pequeñísimo —algunos pocos cientos de personas que no llegaban al medio millar— en conmemoración del estado de Israel organizado por la embajada de ese país junto con el gobierno porteño de la derecha neoliberal clásica vinculada al empresario Mauricio Macri. Un pequeñísimo grupo de manifestantes —que no llegaba a dos decenas— intentaron disentir con el sionismo repartiendo volantes en el acto y se armó una trifulca. Represión policial. Los manifestantes críticos del sionismo golpeados y presos. Una brutal campaña mediática para ilegalizar a la izquierda piquetera. La acusación central: “antisemitismo”. Persecución, allanamientos, encarcelamientos, judicialización. Intento de eliminar planes sociales, cuestionamientos a todo el movimiento piquetero no oficialista.
Bajo presión de la embajada del estado de Israel y de la embajada de los Estados Unidos en Argentina, el gobierno de Cristina Kirchner y los jueces allanan un local piquetero en la provincia de Buenos Aires, encarcelan a otros diez militantes además de los que ya estaban presos por el acto. Histeria mediática que acusa a toda la izquierda no institucional—principalmente de origen marxista— de... “antisemita”.
¿Quién escribe y quién opina?
Algunos antisemitas disimulan y esconden sus prejuicios con el ajetreado y manoseado “tengo un amigo judío”. Yo no tengo un amigo judío. Simplemente parte de mi familia fue torturada y masacrada por los genocidas nazis (genocidio que no tuvo nada de “holocausto”. No fue “un castigo de Dios”, sino una empresa política bien mundana y terrenal, planeada y ejecutada en forma burocrática a partir de un proyecto de reordenamiento y contrarrevolución capitalista, de factura europeo occidental pero cuyas pretensiones imperialistas apuntaban a todo el planeta). Y si mi familia no hubiera sufrido ese genocidio en carne propia igual tendría derecho a opinar.
Nuestro vínculo con los presos
Conocemos a muchos de ellos y ellas. Con algunos hemos compartido militancia, formación política y estudio durante años y años, décadas. En barrios de la periferia de la provincia de Buenos aires, Argentina. También en escuelas de formación política del Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil. Igualmente en actividades conjuntas junto a los pueblos originarios e indígenas de Bolivia. Nos conocemos bien, principalmente con los compañeros del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR).
Ellos asistieron a nuestra Cátedra Che Guevara durante años. En la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, primero, en el Hotel Bauen, después.
Precisamente en el local que fue allanado por la policía, conocido en el barrio de Florencio Varela (uno de los más humildes de la provincia de Buenos Aires) como el cabildo de Castelli, con estos compañeros que hoy están en prisión acusados de “antisemitas” hemos desarrollado una escuela de formación política piquetera y barrial. Lo hicimos en forma totalmente gratuita, absolutamente voluntaria, sin cobrar jamás un solo peso.
Con la gente de los barrios leíamos y estudiábamos a Antonio Gramsci y al Che Guevara. ¡Gravísimo! ¡Terrible! También discutíamos sobre historia argentina. Mirábamos con la gente de los barrios, amas de casa, obreros ocupados, obreros desocupados, muchachos y chicas humildes, de la clase trabajadora, películas. Por ejemplo vimos y discutimos Los traidores de Raymundo Gleyzer (¿Quiénes hoy encarcelan a estos compañeros se habrán sentido aludidos por esa película?). Incluso alguna vez con estos compañeros hicimos un taller de filosofía en los barrios donde, junto con trabajadores y trabajadoras, amas de casa y muchos jóvenes analizamos el capítulo séptimo del libro Cosmos del investigador, profesor y astrónomo de la NASA (institución norteamericana..., señor embajador de los Estados Unidos... Sí, norteamericana... ¡horror!), Carl Sagan: El espinazo de la noche. ¡Gravísimo! ¡Peligro! ¿Clases de filosofía en los barrios? ¿En medio de la calle de barro? ¿En medio de los chicos corriendo y con los perros ladrando alrededor? ¡Inconcebible! ¡Gravísimo! La filosofía es para los niños de la elite, no para la gente humilde y los trabajadores de los barrios. ¡Terroristas!¡Inadaptados! ¡Autoritarios! ¿Cómo se les ocurre socializar el saber? ¡Subversivos! ¡Deberíamos volver a hablar en latín y que la cultura sea para pocos! ¡Loquitos sueltos!
La demonización mediática es tremenda. Presentan a estos compañeros como si fueran oscuros y monstruosos “terroristas” de las películas más baratas de Hollywood. Los conocemos bien. Si no fuera trágico... nos daría risa. Es más, ya nos reiremos juntos cuando estos compañeros salgan de la cárcel...
¿El estado de Israel defiende al pueblo judío?
¿Los acusan de “antisemitas”? ¿Israel protege al pueblo judío? ¿La embajada de Israel y la embajada yanqui en Argentina son los «papás» del pueblo judío?
El estado de Israel habla hoy en nombre de las víctimas del genocidio nazi, de los sobrevivientes y de sus familias. Para legitimarse, se autopostula “protector” de los judíos y representante de los familiares y las víctimas del nazismo.
Pensemos un poco. Hagamos memoria.
Si Israel nos protegiera, no entiendo porque el estado de Israel fue un aliado estrecho y fiel de Videla y Massera, dictadores simpatizantes de Adolf Hitler (como todas las Fuerzas Armadas argentinas, según lo demuestra el documental Panteón militar del historiador y periodista Osvaldo Bayer). El general Videla era un católico ultramontano, que preconizaba la guerra contrainsurgente como si fuera una guerra santa contra los ateos marxistas. Todos los manuales de la escuela secundaria de aquella época así lo prueban. El almirante Massera, a su vez, era integrante de la logia neonazi P2. ¿Por qué el estado de Israel tenía una alianza tan estrecha con esta dictadura militar?
En su época el Movimiento Judío por los Derechos Humanos (MJDH) había calculado que de los 30.000 desaparecidos y desaparecidas en Argentina, aproximadamente entre 1.500 y 2.000 eran de origen judío. Una proporción bastante mayor (en realidad corresponde a 16 veces más) si se la compara con la relación cuantitativa de la comunidad judía con el conjunto de la población total de nuestro país. No fue casual.
Eso se explica al menos por dos razones. En primer lugar, por la activa militancia del judaísmo progresista y de izquierda en las organizaciones revolucionarias argentinas (incluyendo las político-militares PRT-ERP, FAR, Montoneros y otras similares). En segundo lugar, por el carácter brutalmente antisemita de los militares argentinos. Hay numerosísimos testimonios, por ejemplo en el Nunca más (un libro que no tiene posiciones de “ultraizquierda” precisamente... ya que el prólogo de Ernesto Sábato fortaleció la tristemente célebre “teoría de los dos demonios”) sobre el ensañamiento especial de los torturadores militares con los prisioneros y secuestrados de origen judío, las torturas “especiales”, las marchas nazis que les hacían escuchar en las cámaras de tortura, etc.,etc. El general Camps, jefe policial que se responsabilizó de la desaparición y asesinato de 5.000 prisioneros, era un confeso antisemita. Su odio a los judíos lo expresaba cada vez que podía. No era el único, sólo uno de los más conocidos y cínicos.
¿Qué hizo el estado de Israel para proteger no ya a los 30.000 desaparecidos y desaparecidas en general, sino especialmente a los 1.500 ó 2.000 desaparecidos judíos?
Según reconoce Pinjas Avivi, el entonces cónsul de la embajada del estado de Israel en Argentina (entre 1978 y 1981), cuando acompaña al periodista Jacobo Timerman (uno de los pocos, quizás el único, que logró salvarse) al aeropuerto de Ezeiza le pide... no que denuncie a la dictadura y las tremendas torturas que sufrió... ¡sino todo lo contrario...! “Le pedí que no atacara al gobierno militar porque corría peligro nuestro trabajo” (Página 12, 8/9/2001). El funcionario israelí reconoce que este tipo de actitud respondía a que: “no queríamos dañar las relaciones diplomáticas entre Israel y la Argentina”. El mismo funcionario reconoce que “hubo detenidos que rechazaron nuestra ayuda. Ellos nos espetaron: «Ustedes son colonialistas, genocidas y conquistadores. No queremos vuestra ayuda. Ustedes son peores que los generales»” (http://www.hagshama.org.il [1/2/2000]). Iosi Sarid, uno de los diputados de Israel del Frente de Izquierda Meretz reveló que en los archivos de la cancillería israelí y en el ministerio de Defensa de Israel hay pruebas que niegan la versión acerca de la supuesta “ignorancia” del estado israelí respecto a las masivas desapariciones, secuestros y torturas de judíos en Argentina, “pruebas que se trataron entonces de ocultar para no molestar a las «buenas relaciones», y entre ellas la venta de armas” (18/11/2003, www.wzo.org.il).
La colaboración del estado de Israel —venta de armas, votos de la dictadura a favor de Israel en Naciones Unidas, etc.— con la dictadura militar, genocida y antisemita del general Videla no fue una excepción. Lo mismo hizo con otros regímenes fascistas o de extrema derecha como los de Augusto Pinochet (que usaba el uniforme nazi) en Chile, Anastasio Somoza en Nicaragua o el régimen neonazi del apartheid en Sudáfrica. Todos estrechos aliados, como Israel, de la cabeza madre de la serpiente extremista, el estado norteamericano: USA. ¿Una casualidad?
¿El apoyo entusiasta a Somoza tenía que ver con “la defensa del judaísmo”? Comandos israelíes hoy combaten a la insurgencia marxista de las FARC-EP o asesoran a los narco-militares de Uribe en las selvas y montañas de Colombia... ¿para “defender a los judíos”? ¿Cuáles son los judíos que viven en las montañas o selvas de Colombia? ¡Queremos conocerlos para compartir algunas comidas o mirar juntos algunas películas de Woody Allen!
Cuando el famoso intelectual estadounidense Noam Chomsky (de origen judío, quien vivió varios años en Israel y se marchó sumamente decepcionado y amargado) afirma que las FARC-EP de Colombia no son terroristas y que, en cambio, la política oficial del estado de Israel es de extrema derecha, no sólo en medio Oriente sino en todo el mundo... ¿será acaso un “terrorista antisemita”?
Lejos de la tradición humanista de Sigmund Freud, Albert Einstein y Karl Marx que supiera defender el entrañable escritor judío Isaac Deutscher, hoy Israel hace culto de la limpieza étnica y la discriminación, construye un muro de intolerancia (por el que nadie se “ofende” como ocurriera hipócritamente con el muro de Berlín...), legaliza la monstruosidad de la tortura (llamándola con el mismo eufemismo del que hacen gala los “demócratas” norteamericanos.. “interrogatorios fuertes”) y practica sobre los demás lo mismo que alguna vez sufrió en carne propia el pueblo judío. Como bien alertó en su época el pensador judío Martín Buber: “Deberemos enfrentar la realidad que Israel no es inocente ni redentora. Y que en toda su creación, y expansión, nosotros como judíos hemos causado lo que hemos sufrido históricamente: una población de refugiados en la diáspora”.
Como alguna vez escribió en su libro Ser judío el filósofo judío y marxista argentino León Rozitchner: “¿Qué extraña inversión se produjo en las entrañas de ese pueblo humillado, perseguido, asesinado, como para humillar, perseguir y asesinar a quienes reclaman lo mismo que los judíos antes habían reclamado para sí mismos? ¿Qué extraña victoria póstuma del nazismo, qué extraña destrucción inseminó la barbarie nazi en el espíritu judío? ¡Qué extraña capacidad vuelve a despertar en este apoderamiento de los territorios ajenos, donde la seguridad que se reclama lo es sobre el fondo de la destrucción y dominación del otro por la fuerza y el terror? Se ve entonces que cuando el estado de Israel enviaba sus armas a los regímenes de América Latina y de África, ya allí era visible la nueva y estúpida coherencia de los que se identifican con su propios perseguidores. Los judíos latinoamericanos no lo olvidamos. No olvidemos tampoco Chatila y Sabra”.
¿Quién es el enemigo?
¿Nos permiten un consejo? A los muchachos del MOSSAD y las Fuerzas Armadas de Israel, humildemente, les sugerimos que si lo que buscan es adrenalina y venganza por los feroces asesinatos nazis del pasado contra el pueblo judío... pues bien... entonces... ¿por qué no planificar y prepararse para atacar en forma mortífera y demoledora a las grandes empresas europeas y estadounidense que se enriquecieron con el genocidio nazi? Como bien explica el formidable libro Negocios son negocios. Los empresarios que financiaron el ascenso de Hitler al poder del escritor judío Daniel Muchnik, el nazismo no fue una “anomalía”.
Los jerarcas políticos, militares e ideológicos del nazismo son conocidos: Hermann Göring, Joseph Goebbels, Ernst Röhm, Alfred Rosemberg, Ulrich F.J.von Ribbentrop, Heinrich Himmler, Rudolf Hess, Gottfried Feder, Josef Mengele, entre otros. Mucho menos lo son, en cambio, los empresarios beneficiarios-cómplices, socios de intereses, aliados o colaboracionistas del nazismo en Alemania.
La lista es larga y Muchnik la recorre minuciosamente. Entre otros incluye a las empresas Siemens (eléctrica), a BMW y Volkswagen (automotrices), a Fritz Thyssen (industrial siderúrgico que murió en 1951 en Buenos Aires), a Gustav Krupp (dueño del gigante del acero alemán), a Ernst Heinkel (desde 1938 “führer económico-militar”) y a Emil Kirdorf (empresario del carbón). Estos empresarios, recuerda amargamente Muchnik, aun habiendo utilizado mano de obra esclava de los prisioneros judíos, comunistas o gitanos salieron airosos de los juicios de Nuremberg... ¿Una mera casualidad?
¿Acaso hoy en día —vuelve a preguntarse Muchnik— no siguen operando con total impunidad empresas de origen nazi (derivadas de la IG Farben, que fabricaba el raticida de las cámaras de gas) como la Bayer, la Hoesch o la BASF, demandadas por sobrevivientes del genocidio nazi?
Muchnik aporta entonces una cantidad enorme de datos sobre la colaboración sistemática, los negocios o incluso la simpatía ideológica que mantuvieron con Hitler—aún durante la segunda guerra mundial— empresas como la General Motors (asociada con IG Farben), la General Electric, la Brown Boveri (filial de Westing House), el británico Unilever, la Shell, la United Steel, el Chase Manhattan Bank de Rockefeller, la Standard Oil, la TEXACO, la ITT (la del golpe de estado de 1973 en Chile), el National City Bank, el grupo editorial Bertelsman, dueño de RCA y accionista mayoritario de American On Line (el principal proveedor de Internet de EEUU) y la Ford. ¡Todos ellos se llenaron de dinero con el nazismo y hoy, en pleno siglo XXI, siguen abultando sus cuentas bancarias y sus acciones con total impunidad!.
Ahí tendrían que atacar y dirigir su violencia mortal, muchachos de MOSSAD y las Fuerzas Armadas de Israel, no a los refugiados palestinos, no a las escuelas palestinas, no a los hospitales palestinos, no a las familias palestinas... El enemigo tampoco son los piqueteros de Argentina, la insurgencia de Colombia, los negros de Sudáfrica. El enemigo son las grandes empresas que amasaron fortunas con el nazismo.
¿Se confundieron de enemigo, muchachos, o ustedes son amigos y cómplices de ese enemigo? Lean ese libro, “desinformados” muchachos del MOSSAD...
¿Los revolucionarios son “terroristas antisemitas”?
La literatura sionista, la gran prensa del poder (monopólico), la embajada de los Estados Unidos y la embajada de Israel han logrado construir un gran sofisma. Todo revolucionario es... “un terrorista”. Si cuestiona la política de estado de Israel o Estados Unidos es, además, un “terrorista antisemita”.
¿Cómo llamarían los dirigentes sionistas y los monopolios de (in)comunicación a uno de los principales fundadores de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) de la Argentina de los años ‘70, el militante de origen judío y comunista Marcos Osatinsky? Marcos Osatinsky no sólo era guevarista, promovía una opción político-militar, era aliado de Cuba y defendía la causa palestina. Estuvo prisionero por la dictadura militar en la cárcel de Rawson, se fugó en tiempos de la “masacre de Trelew”, pasó por el Chile de Salvador Allende y llegó a Cuba, donde además de hacer trabajo voluntario se fotografió con Mario Robi Santucho y otros revolucionarios antiimperialistas de aquella época. Este gran revolucionario de origen judío hoy está desaparecido. ¿Marcos era un “terrorista antisemita”?
¿Cómo llamarían los dirigentes sionistas y los monopolios de (in)comunicación al joven obrero judío libertario Simón Radowitzky que a comienzos de siglo ajustició con un explosivo al feroz coronel de la policía Ramón Falcón, luego de que este último masacrara a obreros indefensos en un acto por el primero de mayo en una plaza porteña? Simón Radowitzky fue castigado con más de dos décadas de torturas, vejámenes y reclusión en las peores cárceles del sur argentino, tras cuya deportación a Montevideo marchó a combatir con las armas en la mano en los batallones internacionalistas en la guerra civil española. ¿Simón era un “terrorista antisemita”?
¿Cómo llamarían los dirigentes sionistas y los monopolios de (in)comunicación a Teresa Israel, joven abogada de guerrilleros y militantes populares? Esta joven judía comunista abogada de presos políticos, una de las más audaces que incursionó en el tenebroso cuartel militar de Campo de mayo denunciando las torturas a los detenidos, se metía en los años ’70 en los cuarteles para intentar salvar la vida de los revolucionarios secuestrados y torturados por los militares argentinos (aliados del estado de Israel). Hoy está desaparecida. Muchos centros culturales y barriales llevan el nombre de Teresa, joven judía revolucionaria. ¿Teresa era una “terrorista antisemita”?
Cómo llamarían los dirigentes sionistas y los monopolios de (in)comunicación a Raymundo Gleyzer, joven militante judío, primero comunista y luego combatiente del guevarista Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP). En casa familiar de Raymundo se fundó el teatro IFT, uno de los baluartes culturales del judaísmo progresista argentino, hoy ubicado en el barrio de Once. Raymundo, brillante y apasionado, dirigió el grupo Cine de la Base y fue el gran cineasta de la insurgencia argentina, amiga de la causa palestina. ¿Raymundo era un “terrorista antisemita”?
La lista de ejemplos sigue y es incontable. No sólo de Argentina sino de toda América Latina y el mundo.
¿El joven dirigente uruguayo Jorge Zabalza, que comenzó militando en la agrupación judía Hashomer Hatzair, visitó Israel, vivió en un kibbutz y luego al regresar se convirtió en uno de los comandantes y uno de los nueve rehenes históricos en Uruguay pertenecientes al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, organización amiga de la causa palestina? ¿El «tambero», como lo llaman en Uruguay, es un “terrorista antisemita”?
¿Y Mauricio Rozencof, igualmente judío, otro de los fundadores de Tupamaros en Uruguay? ¿Era un “terrorista antisemita”?
Y Enrique Oltusky, joven militante judío cubano, que se convirtió en estrecho colaborador del comandante Ernesto Che Guevara (Oltusky, junto con su amigo Orlando Borrego, fue el organizador de las Obras Completas del Che conocidas por el título El Che en la revolución cubana. Los tres, Oltusky, Borrego y Guevara, estudiaron juntos El Capital en Cuba). Como su jefe Guevara, Oltusky era amigo de la causa palestina. ¿Era Enrique un “terrorista antisemita”?
Y si nos vamos aún más para atrás... ¿El joven guerrillero socialista Mordejai Anielevich, que mientras los grandes popes del sionismo negociaban con los nazis, organizaba en el guetto de Varsovia el único camino para enfrentar a los fachos, es decir, la lucha armada... ¿Era un “terrorista antisemita”?
La criminalización macartista de los revolucionarios —especialmente de aquellos que tienen o asumen posiciones radicalizadas— y la falacia de homologarlos con el brutal y monstruoso antisemitismo de origen nazi no reviste el menor análisis histórico. Únicamente a condición de borrar, no sólo la heroica resistencia palestina sino incluso la propia historia de honor y valentía del judaísmo revolucionario y socialista —impulsor de la lucha armada— se puede aceptar la propaganda oficial del MOSSAD, el estado de Israel y la embajada de Estados Unidos.
¿La izquierda piquetera “antisemita”?
Todavía hoy sigue sin resolverse el atentado a la AMIA. Mientras la dirigencia oficial del sionismo se abrazaba con los políticos del sistema y aplaudía al presidente Carlos Saúl Menem, todo el mundo sabía que había una “pata local” en el atentado. Atentado que no se hizo en los barrios donde viven los judíos ricos, chetos y millonarios sino en el barrio de Once, uno de los más populares de la ciudad de Buenos Aires (precisamente el mismo barrio donde a principios del siglo XX tuvo lugar la “semana trágica”, cuando los hijos y los “niños bien” de los empresarios y las bandas parapoliciales salían a reprimir obreros insurrectos y a cazar “judíos-bolcheviques”, vejando mujeres y niños y asesinando a mansalva en nombre de “la patria”). En la “pata local”· del atentado a la AMIA, todo el mundo sospechaba que había puesto su garra sucia y corrupta la policía de la provincia de Buenos Aires, popularmente conocida como “la bonaerense”. También se sospechó que los militares carapintadas —ex instructores en contrainsurgencia en las escuelas yanquis del canal de Panamá— habían colaborado.
Pero a nadie, absolutamente a nadie, ni siquiera a los más delirantes o fantasiosos, se le ocurrió que el movimiento piquetero estuvo mezclado con el atentado a la AMIA.
¿Por qué entonces ese odio y esa histeria que ahora vemos en todos los monopolios de la incomunicación contra la izquierda piquetera?
Pedimos permiso para contar una anécdota. Resulta que hace unos años, una de las organizaciones de víctimas del atentado a la AMIA, los compañeros de APEMIA, organizaron un acto en la calle Corrientes y Pasteur, barrio de Once, Capital Federal de Argentina. Hubo bastante concurrencia. Cuando un trabajador morocho y muy humilde del Polo Obrero intentó subir al estrado a solidarizarse con las familias de las víctimas, algunos sionistas que estaban en el público comenzaron a insultarlo, abuchearlo e intentaron echarlo. Casi nos agarramos a golpes.
¿Por qué ese odio de clase? ¿Al sionismo le interesa el pueblo judío o en realidad defiende sus propios intereses, incluso contra los propios judíos? Si de verdad le interesara el bienestar de los judíos NUNCA, repito, NUNCA hubiera apoyado una dictadura antisemita como la de Videla y Massera.
¿El sionismo nos protege?
Pido permiso para contar otra anécdota personal, esta de la adolescencia. Resulta que en la escuela secundaria militábamos en el centro de estudiantes. Algunos de nuestros amigos eran judíos, otros católicos y un compañero era de origen árabe, aunque de fe católica. Sin renegar de nuestro origen, nosotros éramos (y somos) ateos. Sin embargo, aprovechando el “día del perdón” (no nos ponían inasistencia), faltamos a clase, como gran parte de los adolescentes intentando escapar de la disciplina escolar. Junto con los de apellido judío también faltaron nuestros amigos de origen católico y el de origen árabe. ¿Qué se encontró la barra de amigos al día siguiente al regresar a clase? En cada uno de nuestros bancos de madera había pintada una inmensa cruz svástica (nazi) de color rojo con cada uno de nuestros nombres. La primera reacción, instintiva, fue irnos a los puños. Pero rápidamente, pensando políticamente, como militantes del centro de estudiantes hicimos una denuncia pública de este gravísimo hecho antisemita. Como dirigentes del centro de estudiantes recorrimos muchísimos diarios. Nadie publicó nada. El único periódico que publicó la denuncia fue Nueva Presencia, órgano periodístico que había sido en tiempos dictatoriales baluarte cultural de la resistencia popular. Dirigido por el periodista Herman Schiller (a Herman lo conocimos personalmente muchos años después militando con las madres de plaza de mayo), Nueva presencia le dio lugar en sus páginas a la colorida familia de la izquierda argentina, judía y no judía.
Inmediatamente después de la denuncia vinieron a la escuela dirigentes sionistas. No recuerdo ahora si eran de la OSA o de la DAIA. Pero era un dirigente entonces de peso y renombre. Vino a averiguar y a pedir explicaciones por el hecho antisemita. El rector de la escuela, facho disfrazado de liberal, jurista legitimador de los golpes de estado y columnista del diario de extrema derecha La Prensa, nos llamó a los estudiantes agredidos y también al agresor (quien vino junto con su padre) que había pintado las cruces nazis. En medio de la discusión, el rector le dice al dirigente sionista, señalándome con el brazo extendido: “Porque este estudiante es marxista y milita en el fascismo rojo”. Automáticamente al dirigente sionista se le cruzaron los ojos. Se olvidó al instante del joven neonazi, de las cruces svásticas, de la agresión antisemita y empezó a insultarme. Yo no entendía nada. ¿No venía a defendernos de los nazis? ¿Nosotros no éramos los atacados? ¡No! Para el dirigente sionista, que no era un muchacho ignorante sino un alto dirigente del sionismo argentino, era más peligroso un estudiante marxista judío que un nazi que pintaba svásticas... ¡¡¡Increíble!!! En aquella época yo era muy chico. No entendí nada. La situación me parecía un absurdo y absolutamente ridícula. De agredido y denunciante yo había terminado siendo acusado... ¡Nada menos que por otro judío! Años después lo comprendí muy bien...
¿Los palestinos nos odian?
¿Los palestinos nos odian? No es cierto. Gravísimo error confundir judaísmo con sionismo. Confusión que resulta falsa a todas luces, si se la esgrime en defensa del estado de Israel como si se lo hace en contra de Israel. La resistencia palestina —al menos en sus vertientes y organizaciones más lúcidas, las que provienen de un tronco antiimperialista laico y socialista— lucha contra la política de estado de Israel, no contra todos los judíos en general.
Si se me permite, quisiera contar una tercera anécdota para ilustrar este pensamiento.
Cuando se inauguró la Escuela Nacional «Florestan Fernandes», cerca de San Pablo, a iniciativa del Movimiento sin Tierra (MST) de Brasil, allí nos encontramos militantes de muchas partes del mundo, todos unidos por las mismas banderas y los mismos ideales, los más nobles que ha conocido la humanidad hasta el momento. Había, entre muchísima otra gente, judíos no israelíes. También había marxistas israelíes. Igualmente estaban presentes madres palestinas. Estas últimas vestidas con sus pañuelos y túnicas tradicionales. Todavía recuerdo con una emoción indescriptible el inmenso abrazo internacionalista y fraterno que estas madres nos dieron a todos y todas por igual, incluyendo a los judíos no israelíes y a los marxistas de Israel, sabiendo perfectamente quien era cada uno. No me lo contó nadie. No lo leí en ningún libro. No lo vi en ninguna película. Ese abrazo entrañable, afectuoso y fraternal de palestinas y judíos, palestinos y judías, simbolizó para nosotros un adelanto de cómo se podría vivir y convivir si este mundo cruel y mezquino, no lo gobernaran el imperialismo y las burguesías, con todo su abanico de primitivismo político, odio racial, opresión nacional y fanatismo religioso sino los pueblos organizados sobre un proyecto socialista de alcance mundial. No es un sueño delirante, es algo posible y al alcance de la mano, con la condición de sacarnos de encima a los dueños del poder burgués, del mercado, del capital y de la guerra fraticida.
Por todo esto, les pedimos a los señores defensores del sionismo que hagan toda la propaganda que quieran y se les antoje, pero...
¡Basta ya! ¡No la hagan en nuestro nombre!
¡No usen la memoria de nuestros abuelos y bisabuelos torturados, perseguidos, y masacrados por el nazismo para fines mezquinos, egoístas e indefendibles!
¡Viva la causa de los hermanos y hermanas palestinas!
¡Viva el socialismo!
¡Libertad a todos los presos y presas políticas!
23 de mayo de 2009
viernes, 17 de abril de 2009
Poema inédito
por Rubén Sacchi
Blanca
Otra vez los muertos
danzan este ritual
torturante.
No es su culpa.
La noche los convoca.
Vienen toditos
desde mi nostalgia
y mis recuerdos.
Ladran y maúllan en mi hueco,
como queriendo decir:
Dios no existe.
Blanca
Otra vez los muertos
danzan este ritual
torturante.
No es su culpa.
La noche los convoca.
Vienen toditos
desde mi nostalgia
y mis recuerdos.
Ladran y maúllan en mi hueco,
como queriendo decir:
Dios no existe.
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