viernes, 20 de agosto de 2010

Editorial Lilith Nº 14

Mientras escribía estas líneas, bajo el eco de las recientes catástrofes, recordaba el título del maravilloso film de Luchino Visconti: La terra trema. La película, filmada en escenarios naturales y con artistas seleccionados entre los habitantes del lugar, refleja la explotación a que eran sometidos los pescadores en la Sicilia de posguerra. Una historia signada por el dolor y la desgracia en ese suelo volcánico, tierra sometida a violentos temblores similares a los que, interiormente, sacudían las almas de sus moradores.
Hoy, nuevamente tiembla la tierra, pero no en una pequeña isla mediterránea, lo hace alrededor del planeta. Tiembla, además, el alma de los trabajadores a manos de la desocupación y la explotación. Ayer y hoy, uno y otro sismo son producto del sistema de producción capitalista.
Se habla de movimientos inducidos, algo que no debiera sorprendernos si abrimos la mente, por ejemplo, a las innumerables pruebas acerca de la implosión inducida de las Torres Gemelas. Sin embargo, aún en la posibilidad de que el proyecto de la Fuerza Aérea Norteamericana denominado HAARP, para control y modificación del clima, y el desarrollo de los estudios de Nicola Tesla sobre los campos electromagnéticos naturales sean inocuos, podemos concluir que la destrucción sistemática del medioambiente a manos de los paises más poderosos son causa necesaria y suficiente para sufrir estas consecuencias.
Por desgracia, los grandes males no quitan las dolencias cotidianas. En Lanús Este, el joven de 29 años Matías Pena, que había sido detenido por una pelea sin mayores consecuencias, a menos de una hora de encierro aparece “suicidado” en su celda, ahorcado con su propia remera.
Los profesores de física aún se preguntan cómo es que la mayor parte de los terremotos se producen a la misma profundidad, también investigan de qué manera Matías, de 1,90 mts. de altura pudo colgarse de una reja de ventilación a 1,60 mts. y elegir esa postura tan incómoda para dejar el mundo como lo es la de estar en cuclillas. Materia de la psicología ya es la decisión de partir, pleno de salud, rodeado de amigos y padre de tres hermosos hijos.
No todo es oscuro. Acabamos de participar de las Jornadas por la Memoria realizadas en la ciudad de Junín, invitados por S.U.T.E.B.A. Allí presentamos la revista ante una nutrida concurrencia de alumnos de los distintos niveles del colegio secundario y algunos docentes locales y de ciudades aledañas. También participaron Madres de Plaza de Mayo de La Plata y las Abuelas.
Pero como dicen los viejos: “el diablo siempre mete la cola”, un grupo de veteranos de Malvinas solicitó un espacio para hablar de su problemática. En un momento de la exposición, una alumna, editora de la revista Deténgannos, lo inquirió acerca de su posición frente al genocidio a lo que el interrogado, visiblemente molesto, contestó que no lo hubo, que fue una guerra contra la subversión. Todos los jóvenes reaccionaron poniendo en su lugar a los provocadores, desenmascarando sus reales intenciones y evidenciando a todos los presentes que no hay reconciliación posible con los asesinos de los 30 mil compañeros de ayer y los López, Luciano y Matías de hoy, que el único camino viable es el que pasa por la MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA.

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